El control interno constituye una función esencial dentro de cualquier organización policial. Afecta a las garantías de los profesionales, a la supervisión de las actuaciones y a la capacidad de la propia institución para responder con rigor ante posibles irregularidades.
En Policía Municipal de Madrid, Asuntos Internos desarrolla una actividad mucho más amplia que la habitualmente asociada a la investigación y al régimen disciplinario. Su trabajo alcanza ámbitos como la relación con los órganos judiciales, la gestión de quejas ciudadanas, las diligencias informativas o los protocolos de acoso, siempre bajo criterios de objetividad, confidencialidad y trazabilidad.
Canal de Noticias USECIM entrevista a David Gutiérrez Sánchez, subinspector de Policía Municipal de Madrid y miembro de Asuntos Internos, para profundizar en una función poco visible y analizar su papel en el control, las garantías y el funcionamiento de la organización policial.
USECIM: Asuntos Internos ocupa una posición singular: forma parte de la organización y, al mismo tiempo, debe analizar con independencia actuaciones producidas dentro de ella. Desde su experiencia, ¿dónde se encuentran los principales riesgos para la imparcialidad y cómo se neutralizan en la práctica?
DAVID GUTIÉRREZ: El principal objetivo de cualquier organización policial es servir a la ciudadanía con rectitud, con sujeción a las normas. Y esto es un valor que está insertado profundamente en la cultura organizativa de Policía Municipal de Madrid; no solo en los agentes que trabajamos en Asuntos Internos, sino también en el resto de las mujeres y hombres que prestan su servicio operativo en la calle.
Añadido a lo anterior, en Asuntos Internos nos centramos en hechos, pruebas, documentos… El rigor técnico y el sometimiento pleno a los procedimientos legales son nuestra principal fortaleza. Nuestro compromiso es dar respuesta y seguimiento a todas las quejas ciudadanas recibidas, pero, a la vez, solo actuamos cuando existen indicios objetivos de responsabilidad disciplinaria.

El análisis de hechos, documentación y evidencias exige objetividad, rigor y trazabilidad.
USECIM: El conocimiento interno de la estructura, de los procedimientos e incluso de las personas puede ser una ventaja para investigar, pero también introducir condicionantes. ¿Cómo se convierte ese conocimiento en una fortaleza sin comprometer la objetividad?
DAVID GUTIÉRREZ: Un conocimiento práctico del trabajo policial sin duda supone un plus de calidad en el análisis de un hecho controvertido: bien gestionado, es precisamente ese el valor añadido de la rendición de cuentas interna que realizamos en Asuntos Internos.
El conocimiento de los protocolos internos, los flujos de información, las competencias de cada comisaría, sección y departamento, etc. mejora la supervisión del trabajo policial; para un analista externo resultaría mucho más difícil tener presente todo lo anterior cuando no conoce la organización.
En todo caso, el conocimiento interno no sustituye a la objetividad; la complementa, porque permite entender correctamente los hechos que se examinan. Y no olvidemos que en Asuntos Internos ponemos el foco en los hechos, en las evidencias trazables de las intervenciones policiales, no en valoraciones subjetivas sobre las personas.
“El conocimiento interno no sustituye a la objetividad; la complementa, porque permite entender correctamente los hechos que se examinan.”
USECIM: ¿Qué grado de autonomía funcional necesita una unidad de Asuntos Internos para resultar verdaderamente eficaz y creíble dentro de una organización policial?
DAVID GUTIÉRREZ: Siempre he compartido una idea que escuché hace años de un superior: quienes prestamos servicio en Asuntos Internos necesitamos autonomía para desarrollar nuestro trabajo con objetividad, pero a la vez formamos parte de una organización jerarquizada y sometida a controles. Precisamente el equilibrio entre ambos elementos es lo que aporta eficacia y credibilidad al sistema.
La autonomía, no obstante, no constituye un fin en sí mismo, sino únicamente un medio para conseguir credibilidad interna y externa, y que se apliquen todas las garantías en el procedimiento. En definitiva, la eficacia de una unidad de Asuntos Internos no requiere independencia de la organización, sino autonomía técnica y funcional suficiente para desarrollar sus cometidos con objetividad, rigor y ausencia de interferencias indebidas.

El control interno debe compatibilizar la exigencia de responsabilidades con las garantías de todas las partes.
USECIM: En ese equilibrio entre dependencia jerárquica y autonomía de criterio, ¿dónde deberían situarse los límites de la intervención de la cadena de mando sobre una investigación interna?
DAVID GUTIÉRREZ: Es evidente que la cadena de mando ejerce funciones de dirección y supervisión sobre la actividad de la unidad, además de facilitar los recursos necesarios para el desarrollo de sus cometidos. Pero esto es perfectamente compatible con un trabajo de calidad, desarrollado con rigor técnico y objetividad, que centra su foco en la obtención de pruebas, lo cual es, en definitiva, la meta que perseguimos.
En mi opinión, el límite debe situarse precisamente ahí: los procedimientos, las actuaciones y las garantías pueden y deben estar sometidos a supervisión, pero las conclusiones técnicas han de derivarse de los hechos acreditados, de las pruebas obtenidas. En ningún modo deben ser condicionadas de antemano.
“La eficacia de una unidad de Asuntos Internos no requiere independencia de la organización, sino autonomía técnica y funcional suficiente.”
USECIM: De las 182 quejas ciudadanas tramitadas en 2024, 144 fueron archivadas, 27 permanecían en trámite y 11 derivaron en propuesta de expediente. Más allá del resultado disciplinario, ¿qué información obtiene una organización del análisis agregado de las quejas y cómo debería trasladarse ese conocimiento a la toma de decisiones?
DAVID GUTIÉRREZ: Efectivamente, se trata de una cuestión muy interesante, pues soy un defensor de la idea de que el verdadero valor de las quejas ciudadanas no reside solo en depurar posibles responsabilidades, sino en identificar áreas de mejora.
En este ámbito, mantenemos una colaboración continua con la Sección de Calidad y Transparencia: nuestro objetivo es fortalecer la confianza ciudadana, cimentando un modelo de seguridad pública basado en la transparencia y la rendición de cuentas.
Pero, es más: si hablamos de la retroalimentación de la información que nos aportan los ciudadanos a través de sus quejas, podríamos abordar la detección de necesidades formativas, la elaboración de instrucciones internas, la difusión de buenas prácticas, la mejora de procedimientos o la aplicación de lecciones aprendidas. Se trata de un ámbito con un enorme potencial para contribuir a la mejora continua de cualquier organización policial y para transformar la experiencia acumulada en conocimiento útil para el servicio.
USECIM: La documentación publicada por Policía Municipal de Madrid señala que las grabaciones aportadas por ciudadanos permiten en ocasiones acreditar la corrección de una actuación policial. ¿Hasta qué punto un sistema sólido de control interno protege también al profesional frente a acusaciones que finalmente no quedan acreditadas?
DAVID GUTIÉRREZ: Las grabaciones son solo un ejemplo. Lo realmente importante es que un sistema sólido de control interno protege tanto a la ciudadanía como a los propios profesionales.
Para nosotros, el archivo de una queja no supone un fracaso. Al contrario, toda reclamación aporta información valiosa para la organización, como comentaba en la anterior pregunta. Y, además, precisamente porque unas quejas se acreditan y otras no, el archivo demuestra que existen garantías que funcionan en ambos sentidos.
Cuando una actuación policial ha sido correcta, el sistema debe ser capaz de acreditarlo del mismo modo que detecta una posible irregularidad. Al final, los hechos probados ofrecen mucha más protección que las percepciones; y la transparencia fortalece tanto la seguridad jurídica de los agentes como la confianza de los ciudadanos en la organización.

Las quejas ciudadanas aportan información que, analizada en conjunto, puede ayudar a detectar patrones y necesidades de mejora.
USECIM: ¿Qué consecuencias tiene para una organización que sus propios policías confíen —o no confíen— en la imparcialidad de sus mecanismos internos de investigación?
DAVID GUTIÉRREZ: Hay que partir de la base de que la inmensa mayoría de los agentes son profesionales que cumplen sus cometidos de manera honesta y leal. Pero para cuando se producen desviaciones, es necesario que exista un sistema de control interno creíble, confiable por todas las partes. Cuando esa confianza existe, los profesionales colaboran y aceptan con mayor naturalidad las decisiones adoptadas; sin ella, cualquier sistema pierde parte de su eficacia.
La clave está en que el trabajo disciplinario se desarrolle sobre la base de hechos contrastados, no en percepciones subjetivas. Solo así nace la confianza de los profesionales.
Y para que tengamos un sistema de control interno sólido, entra en juego también la existencia de una cultura organizativa cohesionada, con unos valores que refuercen la confianza interna, el compromiso con la ciudadanía y la transparencia.
“Cuando una actuación policial ha sido correcta, el sistema debe ser capaz de acreditarlo del mismo modo que detecta una posible irregularidad.”
USECIM: Asuntos Internos trabaja necesariamente bajo reserva y confidencialidad. Sin comprometer ninguna de ellas, ¿cómo puede una organización hacer visible que sus mecanismos de control funcionan y reforzar con ello su legitimidad tanto interna como externa?
DAVID GUTIÉRREZ: Por respeto a las garantías legales, efectivamente, es necesario mantener discreción sobre las investigaciones. Pero, aun así, considero que la confidencialidad es compatible con la transparencia.
Y esto es así porque lo reservado, aquello que no debe ser difundido por respeto a las partes implicadas, son las actuaciones concretas. Lo que sí debe hacerse visible son los procedimientos, las garantías, los resultados agregados y las mejoras que el sistema aporta a la organización. De hecho, existen mecanismos concretos que sistematizan esa visibilidad: memoria anual, estadísticas agregadas, etc. No olvidemos que los agentes también deben conocer cómo funcionan las garantías y los procedimientos disciplinarios, para asegurar la credibilidad en ambas direcciones (ciudadanos y policías) de la que hablaba antes.
En definitiva, la transparencia no consiste en divulgar casos concretos, sino en explicar a la organización y a la ciudadanía que existen procedimientos, garantías y mecanismos de supervisión que funcionan.
USECIM: Una queja puede archivarse porque no existe infracción disciplinaria y, sin embargo, poner de manifiesto problemas de procedimiento, supervisión, comunicación o actuación. ¿Dispone una organización madura de mecanismos para aprovechar también esa información?
DAVID GUTIÉRREZ: Que una queja ciudadana o un informe policial interno resulte en archivo no agota el valor de la información que ha aportado a la organización. De hecho, supone una oportunidad para, por ejemplo, detectar tendencias en las demandas ciudadanas.
Una organización madura no consideraría en ningún caso tal información como inútil, pues existe una amplia variedad de procedimientos de mejora a desarrollar: lecciones aprendidas, recordatorios operativos, mejora de la comunicación interna, actualización de protocolos, acciones formativas, ajustes en procedimientos, entre muchas otras.
Las organizaciones más avanzadas tienden a convertir esa información en conocimiento útil para detectar tendencias, anticipar riesgos, orientar acciones formativas o reforzar procedimientos. De hecho, opino que existe un amplio margen para seguir avanzando en la explotación estratégica de esta información.

La digitalización facilita la trazabilidad de las actuaciones y la relación con los órganos judiciales.
USECIM: Asuntos Internos mantiene una colaboración continua con Calidad y Transparencia. ¿Hasta qué punto esa relación permite pasar del análisis de casos individuales a la detección de cuestiones que afectan al funcionamiento general del servicio?
DAVID GUTIÉRREZ: La colaboración entre la unidad de Asuntos Internos y la Sección de Calidad y Transparencia es constante: mientras que en Asuntos Internos centramos nuestra atención en el análisis de actuaciones concretas y posibles responsabilidades individuales, Calidad y Transparencia aporta una visión más transversal orientada al funcionamiento general del servicio.
Se trata de dos perspectivas distintas, aunque conexas: el análisis de las actuaciones concretas, por un lado, y la detección de posibles oportunidades de mejora en el funcionamiento general del servicio. Una actuación aislada puede ser un problema individual; pero varias quejas parecidas pueden indicar un problema del sistema. La combinación de ambas aporta un conocimiento muy valioso para la organización.
Y en este campo, una de las líneas de desarrollo más interesantes quizá sea seguir potenciando el análisis conjunto de la información procedente de ambos ámbitos, convirtiéndola cada vez más en conocimiento útil para la mejora continua del servicio.
“Una actuación aislada puede ser un problema individual; pero varias quejas parecidas pueden indicar un problema del sistema.”
USECIM: En 2024, Asuntos Internos gestionó 15.478 citaciones correspondientes a 3.395 juicios y miles de actuaciones relacionadas con órganos judiciales. ¿Qué aporta a la dirección de una organización del tamaño de Policía Municipal de Madrid disponer de un sistema centralizado de gestión, control y trazabilidad de esa actividad?
DAVID GUTIÉRREZ: Me gustaría destacar en primer lugar que la comunicación con el Poder Judicial es un asunto crucial: no olvidemos que colaborar con la Administración de Justicia es una de las funciones básicas y más importantes de cualquier cuerpo policial.
Frente a la percepción habitual de que se trata de una labor meramente burocrática, una adecuada comunicación con jueces y tribunales garantiza una respuesta judicial ágil y eficaz. De este modo, la gestión centralizada de citaciones judiciales no es únicamente una cuestión de eficiencia administrativa; constituye también una herramienta que garantiza su trazabilidad. En definitiva, se busca que los órganos judiciales puedan contar, en tiempo y forma, con los agentes llamados a declarar, y con la información necesaria para adoptar sus resoluciones con todas las garantías.
USECIM: La digitalización permite conocer cuándo, cómo y por quién se ha realizado una actuación. ¿Se ha convertido la trazabilidad en uno de los principales instrumentos de control interno y de protección de responsabilidades dentro de las organizaciones policiales?
DAVID GUTIÉRREZ: A lo largo de la entrevista he mencionado en varias ocasiones la importancia que para Asuntos Internos tienen los hechos objetivos, las pruebas contrastadas frente a las percepciones subjetivas. Pues bien, precisamente la trazabilidad reduce la dependencia de las percepciones y mejora las garantías de ciudadanos y policías.
La existencia de registros de las actuaciones constituye una doble garantía para ciudadanos y policías y, además, aporta información muy valiosa para mejorar el servicio: detección de incidencias, mejora de los procedimientos, optimización de procesos, etc.
En definitiva, la trazabilidad genera confianza en todos los actores implicados, porque permite que las decisiones se apoyen en actuaciones verificables y no en meras percepciones.
USECIM: Cuando la investigación interna y la potestad disciplinaria forman parte de una misma estructura organizativa, ¿qué mecanismos resultan determinantes para preservar la independencia de criterio y evitar que la investigación quede condicionada por el resultado disciplinario esperado?
DAVID GUTIÉRREZ: Asuntos Internos tiene como competencia propia, en el ámbito disciplinario, la de obtener evidencias sobre una posible responsabilidad disciplinaria: solo cuando existen pruebas suficientes, se da paso a un expediente disciplinario como tal.
Precisamente esta es una garantía adicional para preservar la objetividad. El hecho de que exista una separación funcional de las distintas fases del procedimiento contribuye a reforzar la imparcialidad: primero, se esclarecen los hechos y después se valoran las consecuencias. Esto aporta un control adicional que dificulta que las conclusiones estén condicionadas por un resultado disciplinario preconcebido.

La información obtenida a través del control interno puede convertirse en una herramienta útil para la dirección y la toma de decisiones.
USECIM: Usted ha formado a mandos en materia de régimen disciplinario y ha señalado las consecuencias de afrontar estos procedimientos sin preparación suficiente. Desde una perspectiva de dirección, ¿qué riesgos organizativos genera que quienes deben intervenir en ellos carezcan de la especialización necesaria?
DAVID GUTIÉRREZ: El régimen disciplinario no debe entenderse únicamente como una herramienta de corrección, sino como un mecanismo que contribuye al buen funcionamiento de la organización. Partiendo de esta premisa, cuando un mando carece de la formación necesaria para intervenir en estos procedimientos, las consecuencias pueden ir mucho más allá del caso concreto: perjuicios a los funcionarios afectados, afectación al clima laboral e incluso daño a la imagen del Cuerpo.
No se trata de que todos los mandos sean juristas especializados, sino de que conozcan los principios básicos de la materia: cuándo deben intervenir, qué garantías existen, cómo actuar ante una incidencia y qué cauces procedimentales deben seguirse. En muchas ocasiones son el primer nivel de respuesta ante situaciones que posteriormente pueden tener trascendencia disciplinaria.
Desde una perspectiva de dirección, la falta de preparación genera riesgos jurídicos, pero también organizativos: decisiones inconsistentes, respuestas desiguales ante situaciones similares, pérdida de confianza interna o dificultades para mantener criterios homogéneos de actuación. Por el contrario, la formación especializada aporta seguridad, fortalece el liderazgo y contribuye a una gestión más profesional, garantista y coherente de la organización.
USECIM: Asuntos Internos interviene también en investigaciones relacionadas con acoso laboral, sexual o por razón de sexo. ¿Exigen estos casos un nivel adicional de especialización y qué errores pueden comprometer especialmente las garantías de las personas implicadas?
DAVID GUTIÉRREZ: Se trata de asuntos de gran complejidad técnica y jurídica en los que intervienen cuestiones cruciales (derechos fundamentales, salud laboral, igualdad, derecho al honor y la intimidad, reputación profesional, etc.). Esto, sin duda, requiere una especialización adicional; una actuación precipitada o una filtración de información podrían perjudicar tanto a la persona denunciante como a la denunciada.
Si estas cuestiones son fundamentales en los procedimientos disciplinarios, en los relacionados con acoso laboral, sexual o por razón de sexo lo es aún más: conviene por un lado no prejuzgar los hechos, sino basarse, de nuevo, en evidencias; por otro lado, es necesario proteger a la persona denunciante evitando la revictimización; y finalmente, y pese a su dificultad práctica, es necesario deslindar las situaciones de acoso de las de conflicto laboral.
USECIM: Por la naturaleza de sus funciones, Asuntos Internos dispone de una perspectiva transversal poco habitual sobre el funcionamiento de la organización. Sin entrar en información reservada, ¿qué tipo de patrones o vulnerabilidades puede llegar a detectar esa posición privilegiada?
DAVID GUTIÉRREZ: Efectivamente, la posición de Asuntos Internos nos proporciona una visión transversal de la organización que puede aportar un valor añadido más allá del análisis de casos concretos.
La reiteración de determinadas quejas o la detección de patrones en determinadas disfunciones ayuda a identificar ámbitos en los que puede resultar conveniente reforzar la formación. Del mismo modo, con frecuencia permite detectar oportunidades de mejora en los procedimientos o incluso necesidades de ajuste en la comunicación interna.
En definitiva, esa visión global facilita la identificación de tendencias y favorece que la información obtenida pueda transformarse en conocimiento útil para la mejora continua de la organización.

La formación de los mandos resulta clave para afrontar con garantías las actuaciones relacionadas con el régimen disciplinario.
USECIM: Cuando diferentes investigaciones muestran problemas recurrentes, ¿cómo debería producirse el retorno de ese conocimiento hacia la jefatura para que pueda traducirse en cambios de procedimientos, formación, supervisión o criterios de actuación?
DAVID GUTIÉRREZ: El flujo de información debería ser sistemático, no meramente reactivo. Con independencia de que se articule mediante informes, análisis agregados o reuniones de seguimiento, la información tendría que presentarse con el grado de detalle adecuado a su finalidad y respetando siempre las debidas garantías de confidencialidad. No se trata únicamente de trasladar a la Jefatura casos concretos, sino de identificar tendencias para que pueda valorar la conveniencia de adoptar medidas.
De esta manera se cerraría el ciclo: detección de patrones, comunicación a la Jefatura, implantación, cuando proceda, de las mejoras, y posterior evaluación de sus resultados.
En definitiva, considero necesario disponer de un canal estable y confidencial que permita trasladar esas tendencias junto con información útil para la toma de decisiones y mecanismos que ayuden a evaluar la eficacia de las medidas adoptadas.
USECIM: ¿Cómo debería medirse la eficacia de una unidad de Asuntos Internos? ¿Basta con atender al número de investigaciones o expedientes o deberían incorporarse indicadores relacionados con la prevención y la mejora organizativa?
DAVID GUTIÉRREZ: Es evidente que los indicadores cuantitativos permiten conocer la carga de trabajo y la capacidad operativa de la unidad de Asuntos Internos. Pero son insuficientes: junto a estos, es necesario incorporar unos indicadores cualitativos que permitan valorar para qué ha servido ese trabajo.
También conviene tener muy presente que el archivo motivado de unas diligencias informativas puede demostrar tanta eficacia del sistema como la detección de una responsabilidad disciplinaria. El objetivo no es proponer más expedientes, sino esclarecer correctamente los hechos y garantizar los derechos de las partes. Por supuesto, para evaluar la aportación del trabajo de Asuntos Internos, deben incorporarse indicadores preventivos y de mejora organizativa.
“El objetivo no es proponer más expedientes, sino esclarecer correctamente los hechos y garantizar los derechos de las partes.”
USECIM: ¿Qué indicadores deberían llamar la atención de una jefatura antes incluso de que un problema termine convirtiéndose en una cuestión disciplinaria?
DAVID GUTIÉRREZ: Una queja aislada puede no ser significativa en el nivel macro, pero si varias de ellas se refieren al mismo procedimiento policial, se dan en el mismo espacio y/o momento, o aumentan de manera destacada, pueden revelar una necesidad de revisión. De hecho, más que cifras aisladas, nos deben llamar la atención los cambios de tendencia, la reiteración de incidencias y la aparición de patrones que puedan revelar dificultades en los procedimientos, la formación, la supervisión o la comunicación interna.
También puede suceder que se produzcan errores en la documentación, que se incumplan reiteradamente determinados plazos o que existan diferentes interpretaciones de una misma instrucción. Esto podría ser indicador de una necesidad de homogeneización de criterios, garantizando respuestas coherentes.
En todo caso, un indicador, por sí solo, no acredita irregularidad, solo sirve para llamar la atención sobre un aspecto que quizá necesite de apoyo y mejora. En realidad, estos indicadores son una herramienta para la prevención de posibles expedientes disciplinarios, además de ser muy útiles como apoyo a las tareas de dirección.
USECIM: En plantillas de menor tamaño, donde las relaciones profesionales y personales son inevitablemente más próximas, ¿qué dificultades específicas aparecen para garantizar un control interno especializado e imparcial? ¿Puede el tamaño o la estructura de una Policía Local condicionar el modelo de control interno más adecuado?
DAVID GUTIÉRREZ: Es cierto que en plantillas pequeñas la cercanía entre el instructor, el órgano directivo y el policía expedientado puede suponer un reto adicional. Pero esto no puede ni debe afectar a las garantías.
En primer lugar, cabe decir que el modelo de Régimen Interior que tenemos en Policía Municipal de Madrid es el adecuado para una plantilla de más de 6.000 funcionarios. Pero evidentemente no todas las organizaciones necesitan la misma estructura. Eso sí, todas deben disponer de una respuesta disciplinaria especializada y garantista: si bien una unidad de asuntos internos en una localidad pequeña no tendría sentido, sí que resulta imprescindible que sus mandos tengan la formación suficiente para instruir con seguridad jurídica los expedientes disciplinarios que se les planteen.
Además de lo anterior, resulta fundamental reforzar la cooperación institucional. Y esto no solo para obtener apoyo técnico y compartir conocimiento especializado, sino para, en algunos casos, encomendar a otra Administración, principalmente la autonómica, determinadas actuaciones. Estas ayudas serían únicamente de tipo material o técnico, vinculadas a la instrucción, pero siempre manteniendo el ayuntamiento de origen la titularidad de la competencia y la responsabilidad sobre las resoluciones que correspondan.

Prevención y aprendizaje organizativo forman parte de una concepción del control interno orientada también a la mejora del servicio.
USECIM: Desde su experiencia formando a mandos de otros cuerpos, ¿detecta diferencias importantes en la forma en que las jefaturas entienden y gestionan el control interno y el régimen disciplinario?
DAVID GUTIÉRREZ: Es evidente que existen diferencias importantes entre los diferentes cuerpos de Policía Local. Pero estas diferencias sin duda tienen como origen su particular estructura, la disponibilidad de asesoramiento jurídico o sus recursos, entre otros factores. En ningún caso se fundamentan en diferentes niveles de profesionalidad.
Lo que sí he podido percibir son diferentes ritmos en una evolución que yo creo que es común en todos los cuerpos policiales: desde una concepción meramente reactiva, centrada en la respuesta disciplinaria, hacia un enfoque cada vez más preventivo, garantista y vinculado al buen gobierno.
La clave, sin duda, está en la formación. No se trata de convertir a todos los mandos en juristas especializados, sino en proporcionarles los conocimientos necesarios para ejercer adecuadamente su liderazgo: detectar una incidencia, darle el cauce correcto y, cuando les corresponda, intervenir en el procedimiento con rigor y con todas las garantías.
USECIM: Su participación en actividades formativas con responsables policiales mexicanos le permitió conocer otros modelos de Asuntos Internos. ¿Qué diferencias le resultaron especialmente relevantes y qué enseñanzas considera trasladables a nuestras Policías Locales?
DAVID GUTIÉRREZ: Al igual que sucede con el modelo policial de nuestro país, México tiene distintos niveles territoriales y organizaciones policiales, por lo que no es posible hablar de un único modelo.
Ahora bien, aunque los modelos no son directamente exportables, sí lo son determinados principios jurídicos y buenas prácticas. Una conclusión ampliamente compartida por los participantes fue que la credibilidad del sistema se afianza si los mecanismos se centran en los hechos, no en valoraciones subjetivas; también que es necesario integrar la protección profesional de los policías en las políticas de integridad; y, finalmente, que es fundamental reforzar tanto la cooperación entre instituciones como la formación técnica de los mandos.
Una cuestión que generó un debate especialmente interesante fue nuestro régimen de incompatibilidades. A varios participantes les sorprendía el rigor con el que se aplica a los funcionarios policiales españoles. Ellos nos explicaron que, en algunas de sus organizaciones, la vinculación profesional respondía más a una relación contractual o laboral que a nuestro modelo funcionarial. De aquí aprendí que el sistema de control interno no puede separarse del modelo de empleo público.
También me llamó la atención la movilidad que describían entre instituciones militares y diferentes cuerpos policiales, muy distinta de la separación de carreras y estatutos que caracteriza al modelo español.
Pero quizá la diferencia que más me hizo reflexionar fue el nivel de riesgo asumido por algunos responsables policiales mexicanos. Varios alumnos me relataron que ellos y sus familias necesitaban protección permanente como consecuencia de sus funciones. Esa realidad permite comprender que sus mecanismos de control, selección, formación y protección profesional se desarrollan en un contexto de seguridad muy distinto del nuestro. Esta es una realidad que, afortunadamente, no forma parte de la experiencia ordinaria de nuestras Policías Locales en la actualidad.

David Gutiérrez Sánchez, subinspector de Policía Municipal de Madrid y miembro de Asuntos Internos.
USECIM: ¿Qué responsabilidad tiene la jefatura en la construcción de una cultura en la que el control interno sea percibido como una garantía de profesionalidad y no exclusivamente como una respuesta ante conductas irregulares?
DAVID GUTIÉRREZ: Una cultura organizativa no se construye con una mera proclamación de intenciones, sino con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
En el caso de una cultura del control interno como garantía, resulta necesario trasladar a la plantilla que su función es bidireccional: protege los derechos del ciudadano, pero también la seguridad jurídica del policía. Al mismo tiempo, utilizar la información generada por el control interno para prevenir disfunciones y mejorar el servicio refuerza la utilidad y la credibilidad del sistema.
En resumen, podríamos decir que la jefatura tiene una responsabilidad esencial: debe integrar el control interno en el modelo de liderazgo, explicar su función garantista, dotarlo de recursos y demostrar con sus decisiones que sirve tanto para exigir responsabilidades como para acreditar actuaciones correctas, prevenir problemas y mejorar la organización.
“El mejor modelo no es necesariamente el que más investiga o más sanciona. Es el que consigue integrar objetividad, garantías, prevención y aprendizaje organizativo.”
USECIM: Si tuviera que asesorar a una jefatura que quisiera revisar su modelo de control interno, ¿qué elementos analizaría primero para determinar si dispone de un sistema suficientemente independiente, garantista y útil para la organización?
DAVID GUTIÉRREZ: Empezaría por analizar si el modelo ofrece una separación clara de funciones y una autonomía técnica suficiente. No se trata de crear estructuras aisladas de la organización, sino de asegurar que quienes esclarecen los hechos puedan hacerlo con objetividad, rigor y sin que sus conclusiones estén condicionadas de antemano. Para ello son esenciales unos procedimientos definidos, la trazabilidad de las actuaciones, la supervisión, la confidencialidad y una adecuada gestión de los posibles conflictos de interés.
En segundo lugar, comprobaría si el sistema protege realmente a todas las partes. Un control interno garantista debe ofrecer una respuesta rigurosa a la ciudadanía, pero también seguridad jurídica a los profesionales. Su eficacia no puede medirse por el número de expedientes que promueve, sino por su capacidad para esclarecer correctamente los hechos, acreditar tanto las actuaciones incorrectas como las que se ajustaron a la legalidad, y generar confianza dentro y fuera de la organización.
Finalmente, analizaría si el conocimiento obtenido retorna a la Jefatura y se utiliza para tomar decisiones. Una unidad de Asuntos Internos plenamente útil no debería limitarse a examinar casos individuales. También debe ser capaz de identificar tendencias, anticipar riesgos y aportar información que permita mejorar procedimientos, orientar la formación y reforzar la supervisión. Para conseguirlo se necesitan profesionales especializados, recursos adecuados, respaldo institucional y canales estables de comunicación con la dirección.
Después de mi experiencia en Asuntos Internos, en la instrucción de procedimientos y en la formación de mandos de distintos cuerpos policiales, estoy convencido de que el mejor modelo no es necesariamente el que más investiga o más sanciona. Es el que consigue integrar objetividad, garantías, prevención y aprendizaje organizativo. En definitiva, un sistema de control interno demuestra su madurez cuando no solo responde correctamente ante una posible irregularidad, sino que ayuda a evitar que vuelva a producirse y contribuye a mejorar el servicio que prestamos a la ciudadanía.
* Las imágenes que ilustran este reportaje han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines exclusivamente ilustrativos.
OSCAR ETXEBARRIA
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