De 30.000 a 150.000 personas: el desafío policial de Sant Joan

Jul, 2026 | LOCAL SECURITY

Las Fiestas de Sant Joan de Ciutadella de Menorca constituyen uno de los grandes retos de seguridad local del calendario festivo español. Durante unos días, una ciudad de alrededor de 30.000 habitantes puede llegar a concentrar en su entorno entre 150.000 y 170.000 personas, obligando a transformar una estructura policial municipal ordinaria en un dispositivo extraordinario de seguridad, emergencias, control de aforos, asistencia sanitaria, movilidad, comunicación y coordinación interinstitucional.

La singularidad del caso no reside únicamente en el volumen de asistentes, sino en la naturaleza del propio evento: actos tradicionales con una fuerte carga cultural e histórica, presencia de caballos, espacios urbanos de alta densidad, recorridos con puntos críticos, consumo festivo, necesidad de evacuación sanitaria, filtros de acceso, bloqueos, equipos de intervención rápida, seguridad privada, Protección Civil, Cruz Roja, Policía Nacional, Guardia Civil, servicios sanitarios y recursos de emergencias integrados bajo una arquitectura operativa común. El Plan de Seguridad de Sant Joan contempla un dispositivo especial de seis días, una plantilla ordinaria de 80 efectivos —55 de ellos operativos— y el refuerzo de más de un centenar de agentes en comisión de servicios, además de una estructura de coordinación que incluye CECOPAL, cámaras, drones, comunicaciones, simulacro previo y evaluación posterior.

En esta entrevista, Diego Pastrana Huguet, Inspector jefe de la Policía Local de Ciutadella de Menorca, analiza cómo se planifica y dirige un dispositivo de esta magnitud desde una Policía Local que conoce el territorio, la fiesta y sus riesgos específicos. Un modelo en el que la dirección técnica local, la coordinación con otros cuerpos y servicios, la planificación previa, la tecnología, la formación del personal desplazado y la colaboración ciudadana resultan determinantes para sostener la seguridad de una celebración tan compleja como emblemática.

De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet

Concentración de público en la plaza de la Catedral de Ciutadella durante el dispositivo especial de Sant Joan.

USECIM: Durante las Fiestas de Sant Joan, Ciutadella pasa de una población ordinaria de alrededor de 30.000 habitantes a concentrar entre 150.000 y 170.000 personas. Desde el punto de vista policial, ¿qué supone preparar una ciudad para absorber un salto poblacional de esa magnitud en tan pocos días?

DIEGO PASTRANA HUGUET: Preparar Ciutadella para Sant Joan supone transformar durante unos días el funcionamiento ordinario del municipio en un dispositivo extraordinario de seguridad, emergencias y movilidad. No se trata solo de poner más policías en la calle, sino de anticipar una presión humana, sanitaria, viaria y operativa muy superior a la habitual, planificando recorridos, accesos, evacuaciones, filtros, recursos sanitarios, movilidad y comunicaciones. Además, Sant Joan es una fiesta singular, histórica y emocional, con caballos, calles estrechas y una gran participación ciudadana, por lo que el objetivo no es cambiar la fiesta, sino protegerla para que se desarrolle con la máxima normalidad posible. La Policía Local aporta el conocimiento del territorio, de los actos y de los puntos críticos, pero el dispositivo solo funciona si se integra con otros cuerpos policiales, servicios sanitarios, Protección Civil, bomberos, seguridad privada y servicios municipales. La clave es trabajar con una misma lógica operativa, funciones claras y una dirección común. En definitiva, se prepara una ciudad de tamaño medio para responder como una gran ciudad ante una concentración extraordinaria, garantizando la seguridad sin perder el alma ni la autenticidad de Sant Joan.

«Preparar Ciutadella para Sant Joan supone transformar durante unos días el funcionamiento ordinario del municipio en un dispositivo extraordinario de seguridad, emergencias y movilidad.»

USECIM: La Policía Local de Ciutadella cuenta con una plantilla habitual de 80 efectivos, de los cuales 55 son agentes operativos, pero durante Sant Joan el dispositivo incorpora más de un centenar de agentes en comisión de servicios. ¿Cómo se organiza ese crecimiento temporal de la capacidad policial sin perder cohesión, mando ni criterio operativo?

DIEGO PASTRANA: El crecimiento del dispositivo policial en Sant Joan no consiste solo en sumar efectivos, sino en integrarlos bajo una misma estructura, con criterios comunes y una dirección clara. La Policía Local de Ciutadella aporta el conocimiento del territorio, de la fiesta, de los recorridos y de los puntos críticos, mientras que los agentes de refuerzo son imprescindibles para ampliar la capacidad operativa, siempre que se incorporen a un dispositivo previamente planificado y sectorizado desde la estructura local. Cada equipo debe saber cuál es su función concreta, ya sea en filtros, movilidad, control de aforos, vías de evacuación, apoyo sanitario o respuesta ante incidentes, y esa cohesión solo se consigue con mandos responsables, información previa y comunicación constante. En una fiesta como Sant Joan, la improvisación debe reducirse al mínimo, porque el contexto urbano, la alta concentración de público y la presencia de caballos exigen mucha precisión. El CECOPAL aporta la visión global del dispositivo, mientras que los mandos sobre el terreno permiten interpretar cada situación en tiempo real. En definitiva, lo importante no es solo tener más agentes, sino convertirlos en un único dispositivo operativo orientado a proteger a las personas y garantizar que Sant Joan se desarrolle con seguridad y normalidad.

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El CECOPAL reúne a los diferentes organismos responsables de la dirección y seguimiento del dispositivo de seguridad.

USECIM: ¿Cuál es el principal reto para una Policía Local de dimensión municipal cuando debe dirigir un dispositivo que, durante unos días, se aproxima más a la lógica operativa de una gran ciudad o de un gran evento que a la actividad ordinaria de un municipio?

DIEGO PASTRANA: El principal reto es cambiar de escala sin perder identidad operativa. Una Policía Local está pensada para atender las necesidades ordinarias del municipio, pero durante Sant Joan debe funcionar como un dispositivo propio de un gran evento, con alta concentración de personas, actos encadenados, movilidad restringida, presencia de caballos, evacuaciones y coordinación con muchos servicios. Los refuerzos son necesarios, pero no bastan por sí solos; lo determinante es contar con una buena planificación, una estructura de mando clara, comunicaciones eficaces y protocolos comunes. En este contexto, la Policía Local aporta un valor esencial: conoce la ciudad, la fiesta, los recorridos y los puntos críticos, y ese conocimiento permite anticipar problemas y tomar decisiones ajustadas a la realidad de Sant Joan. También hay un reto humano, porque los agentes trabajan en jornadas de máxima presión y exposición, por lo que cada integrante debe saber cuál es su función, su mando de referencia y el objetivo de su actuación. En definitiva, se trata de gestionar un dispositivo extraordinario sin perder proximidad, sensibilidad ni respeto por la identidad de la fiesta.

USECIM: En un dispositivo de estas características, la improvisación parece tener muy poco margen. ¿Cuándo empieza realmente la planificación de Sant Joan y cuáles son las fases más críticas antes de llegar a los días centrales de la fiesta?

DIEGO PASTRANA: La planificación de Sant Joan empieza prácticamente cuando termina la edición anterior, porque después de cada fiesta se revisan incidencias, tiempos de respuesta, puntos críticos y aspectos mejorables. A partir de esa evaluación se actualizan protocolos, recorridos, filtros, vías de evacuación, puntos sanitarios, movilidad y necesidades de personal, teniendo en cuenta que Sant Joan no es una fiesta estática: cada año pueden cambiar la afluencia, los riesgos y el comportamiento del público. La Policía Local no trabaja sola, sino coordinada con el Ayuntamiento, otros cuerpos policiales, servicios sanitarios, Protección Civil, bomberos, seguridad privada y servicios municipales, de manera que cada servicio debe saber qué función tiene, cómo se comunica y a quién debe informar. Después llega la implantación práctica del plan, mediante formación, briefings, planos operativos, reparto de funciones y simulacros, porque un plan escrito no sirve si quienes deben aplicarlo no lo conocen ni lo han interiorizado. También es clave informar a la ciudadanía, ya que su colaboración forma parte de la seguridad. En definitiva, cuanto mejor se planifica antes, más capacidad hay para responder con calma, criterio y rapidez durante la fiesta.

«La improvisación debe reducirse al mínimo, porque el contexto urbano, la alta concentración de público y la presencia de caballos exigen mucha precisión.»

USECIM: El Plan de Seguridad contempla reuniones previas con Junta Local de Seguridad, Junta de Caixers, Ayuntamiento, brigada municipal, voluntarios, servicios sanitarios, Protección Civil, seguridad privada y otros organismos. ¿Qué importancia tiene esa coordinación anticipada para que, durante la fiesta, todos los actores trabajen bajo un mismo criterio operativo?

DIEGO PASTRANA: La coordinación anticipada es determinante, porque en Sant Joan ningún servicio puede trabajar de forma aislada. No basta con que cada cuerpo sea competente en su ámbito; todos deben compartir una misma visión de la fiesta, de los riesgos y de la respuesta operativa. La Junta Local de Seguridad, la Junta de Caixers, el Ayuntamiento, la Policía Local, los cuerpos de seguridad, los servicios sanitarios, Protección Civil, la brigada municipal, la seguridad privada y el voluntariado forman parte de un mismo engranaje. Las reuniones previas permiten revisar los actos, detectar puntos críticos, aclarar funciones, fijar criterios comunes y saber cómo debe comunicarse cada incidencia. En Sant Joan, además, la seguridad no puede separarse de la tradición ni del conocimiento del territorio: la Junta de Caixers aporta la visión interna de la fiesta y la Policía Local la lectura operativa del espacio público. Esa coordinación previa genera confianza, evita dudas en los momentos de máxima presión y permite que no actúen servicios separados, sino un único dispositivo con distintas especialidades. Cuando el trabajo previo está hecho, la capacidad de prevención y respuesta se multiplica.

USECIM: El CECOPAL aparece como una pieza central del dispositivo, con integración de cámaras, drones, comunicaciones y presencia de distintos cuerpos y servicios. ¿Cómo funciona esa sala de coordinación en los momentos de mayor presión operativa?

DIEGO PASTRANA: El CECOPAL es el punto desde el que intentamos convertir toda la información que llega del dispositivo en decisiones útiles, rápidas y coordinadas. Durante Sant Joan ocurren muchas cosas al mismo tiempo: movimientos de la Qualcada, concentración de público, incidencias sanitarias, filtros de acceso, tráfico, avisos ciudadanos y comunicación constante con los mandos sobre el terreno. Si esa información no se centraliza, cada unidad puede acabar teniendo solo una visión parcial de la situación.

Por eso, desde la sala se ordena la información, se verifica qué ocurre, dónde ocurre, qué gravedad tiene y qué recursos están más próximos, para decidir la respuesta adecuada: desplazar una patrulla, abrir un pasillo sanitario, reforzar un filtro, modificar una circulación o activar un recurso de emergencia. Las cámaras, los drones y las comunicaciones ayudan mucho, pero lo más importante es el criterio con el que se interpreta esa información. Además, el CECOPAL no sustituye al terreno: necesita escuchar a los mandos que están en la calle, porque aportan una lectura inmediata de la densidad, la accesibilidad y la evolución real del acto. En definitiva, funciona como el cerebro operativo del dispositivo, filtrando información, priorizando incidencias y coordinando la respuesta en una fiesta donde los minutos importan.

«El CECOPAL funciona como el cerebro operativo del dispositivo, filtrando información, priorizando incidencias y coordinando la respuesta en una fiesta donde los minutos importan.»

USECIM: En el CECOPAL se integran perfiles de Policía Local, 061, Cruz Roja, 112, Policía Nacional y otros servicios disponibles. ¿Cómo se articula la toma de decisiones cuando una incidencia puede tener naturaleza policial, sanitaria, de emergencia general o de orden público?

DIEGO PASTRANA: La toma de decisiones en el CECOPAL parte de una idea básica: cada servicio aporta su conocimiento técnico, pero la respuesta debe ser única y coordinada. En Sant Joan, una incidencia casi nunca tiene una sola dimensión; una emergencia sanitaria puede requerir apoyo policial, apertura de un pasillo de evacuación, control del público y coordinación con otros servicios, igual que una incidencia de orden público puede tener consecuencias sanitarias o afectar a la movilidad.

Por tanto, lo primero es identificar bien qué ocurre, dónde ocurre, qué riesgo existe y qué recursos están más cerca. A partir de ahí, cada servicio valora la situación desde su ámbito, pero el CECOPAL permite poner toda esa información en común para adoptar una decisión conjunta. La clave es respetar las competencias de cada cuerpo, evitando respuestas aisladas o contradictorias. En los momentos de mayor presión, la decisión debe ser rápida, pero no precipitada: se contrasta la información, se escucha al terreno y se activa la respuesta más segura. En definitiva, el CECOPAL no sustituye a los servicios especializados, sino que los integra para proteger a las personas, ordenar la intervención y evitar que una incidencia puntual se convierta en un problema mayor.

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USECIM: La dirección técnica del dispositivo recae en la Policía Local, pero en determinadas emergencias el mando operativo debe asumirlo el servicio competente en función de la naturaleza de la incidencia. ¿Cómo se consigue que esa transición de liderazgo funcione con naturalidad y sin fricciones en plena intervención?

DIEGO PASTRANA: Esa transición funciona con naturalidad cuando está prevista antes de que ocurra la emergencia. En Sant Joan no podemos esperar a que pase algo para decidir quién manda, quién interviene o cómo se coordina la respuesta; eso debe estar definido previamente en el plan, los protocolos y la estructura operativa. La Policía Local tiene un papel central en la dirección técnica del dispositivo porque conoce el territorio, la fiesta, los recorridos, la movilidad y los puntos críticos, pero eso no significa que deba asumir técnicamente todas las emergencias. Si la incidencia es sanitaria, el criterio técnico corresponde al servicio sanitario; si es un incendio o rescate, a bomberos; y si afecta a un nivel superior, deben activarse los servicios competentes.

La clave es diferenciar entre coordinación global y mando técnico específico: cada servicio lidera aquello que conoce mejor, mientras el resto facilita la intervención. Desde el CECOPAL se mantiene la visión general del dispositivo para que la seguridad, la movilidad, las comunicaciones y los recursos sigan coordinados. En definitiva, no se trata de competir por el mando, sino de ordenar responsabilidades para actuar con rapidez, seguridad y sin fricciones.

USECIM: Sant Joan no es solo un evento multitudinario; es una fiesta con una dimensión cultural, histórica y emocional muy marcada para Ciutadella. ¿Hasta qué punto el conocimiento del territorio, de la tradición y del comportamiento social de la fiesta convierte a la Policía Local en un actor imprescindible para dirigir el dispositivo?

DIEGO PASTRANA: La Policía Local es un actor imprescindible porque Sant Joan no es un evento estándar, sino una fiesta con una dimensión histórica, cultural y emocional muy profunda para Ciutadella y para todas las Islas Baleares. En un dispositivo así no basta con aplicar criterios generales de seguridad en grandes concentraciones; hay que conocer el territorio, las calles, los recorridos de la Qualcada, los puntos de entrada y salida, los momentos de mayor tensión y los espacios donde una decisión mal tomada puede generar más riesgo que beneficio. Además, Sant Joan tiene códigos, tiempos y dinámicas propias, con presencia de caballos, proximidad del público y una intensidad emocional que exige intervenciones muy medidas.

En definitiva, la Policía Local aporta ese conocimiento acumulado: sabe cómo evoluciona cada acto, dónde pueden aparecer puntos críticos, qué comportamientos son habituales y cuándo una zona empieza a saturarse. También conoce la diferencia entre el público local, que vive la fiesta desde dentro, y el visitante que muchas veces desconoce sus riesgos. Por eso, dirigir desde la Policía Local no significa actuar solos, sino aportar el criterio territorial y cultural que permite integrar a todos los recursos con sentido. En definitiva, la Policía Local conecta la planificación técnica con la realidad viva de la fiesta, garantizando seguridad sin desnaturalizar Sant Joan.

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La estrecha convivencia entre caballos y público convierte Sant Joan en un dispositivo de seguridad único por su complejidad.

USECIM: El Caragol des Born es uno de los actos centrales y cuenta con un dispositivo específico de seguridad, emergencias, filtros, bloqueos, PMA, CECOPAL, equipos operativos y control de aforo. ¿Qué lo hace especialmente complejo desde el punto de vista policial y de gestión de masas?

DIEGO PASTRANA: El Caragol des Born es especialmente complejo porque reúne en un mismo espacio varios factores de riesgo: una gran concentración de público, presencia continua de caballos, movimiento de la Qualcada, carga emocional de la fiesta y un entorno urbano que, aunque es amplio, tiene puntos de entrada y salida muy sensibles.

Desde el punto de vista policial, uno de los mayores retos es la gestión de masas. La Plaça des Born puede concentrar prácticamente 30.000 personas en muy poco tiempo y, además, no hablamos de un público estático. Hay movimientos de entrada, salida, empujes, desplazamientos hacia los puntos de mayor visibilidad y momentos de especial intensidad cuando entra la Qualcada o se desarrolla el jaleo. Todo eso obliga a controlar no solo cuánta gente hay, sino cómo se mueve esa gente.

Otro elemento clave es la interacción directa entre caballos, jinetes y público. Sant Joan tiene una singularidad que no existe en la mayoría de grandes eventos: no hay una separación física absoluta entre los protagonistas de la fiesta y los asistentes. Eso forma parte de la tradición, pero también exige mucha prevención, mucha pedagogía y una intervención policial muy medida para evitar conductas de riesgo.

La complejidad también está en los accesos. Los filtros y bloqueos no son simples cortes de calle; son herramientas de seguridad para evitar sobre aforos, mantener pasillos operativos, garantizar el acceso de los servicios de emergencia y proteger los recorridos necesarios para el desarrollo del acto. Un filtro mal gestionado puede generar presión en otro punto, por eso todo debe estar coordinado en tiempo real.

«No se puede gestionar únicamente con presencia policial. Hace falta planificación, control de aforo, lectura continua del comportamiento del público, protección de vías de evacuación, coordinación sanitaria, capacidad de intervención rápida y comunicación permanente.»

Además, el Caragol des Born requiere una coordinación muy estrecha entre el terreno y los centros de mando. Los equipos desplegados, el PMA, el CECOPAL, los servicios sanitarios, Protección Civil, seguridad privada y los mandos policiales deben compartir información constantemente. Si se detecta una saturación, una caída, una urgencia médica o un movimiento de público no previsto, la respuesta debe ser rápida y coordinada.

También hay que tener en cuenta que la Plaça des Born no es solo un espacio físico; es un espacio simbólico para Ciutadella. Cualquier medida de seguridad debe ser eficaz, pero también respetuosa con la fiesta. Nuestro trabajo consiste en reducir riesgos sin convertir el acto en algo ajeno a su propia esencia.

Por eso el Caragol des Born exige un dispositivo específico. No se puede gestionar únicamente con presencia policial. Hace falta planificación, control de aforo, lectura continua del comportamiento del público, protección de vías de evacuación, coordinación sanitaria, capacidad de intervención rápida y comunicación permanente.

En definitiva, lo que hace complejo el Caragol des Born es que combina tradición, emoción, caballos, alta densidad de público y necesidad de respuesta inmediata. Es uno de los momentos en los que mejor se ve que la seguridad de Sant Joan no consiste solo en reaccionar ante incidentes, sino en anticiparse constantemente para que el acto pueda desarrollarse con normalidad y con el menor riesgo posible.

USECIM: En el Caragol des Born se contemplan escenarios de aforo favorable, probable y desfavorable, con un supuesto más desfavorable de 27.540 personas que obliga al cierre de accesos. ¿Cómo se toma la decisión de cerrar filtros y qué criterios se aplican para evitar colapsos, tensiones o riesgos añadidos con el público?

DIEGO PASTRANA: La decisión de cerrar filtros no se toma únicamente por una cifra de aforo, aunque sea una referencia técnica importante, sino valorando el conjunto de la situación: densidad del público, capacidad de movimiento, accesibilidad para emergencias, evolución del acto y seguridad en los accesos.

En el Caragol des Born trabajamos con escenarios precisamente para anticiparnos; cuando la ocupación empieza a comprometer la movilidad, el paso de los caballos o una posible evacuación sanitaria, el cierre deja de ser una decisión organizativa y pasa a ser una medida de seguridad. Pero cerrar un filtro no es simplemente impedir el paso, porque si se hace mal puede generar presión en el exterior o trasladar el problema a otra calle. Por eso debe hacerse de forma progresiva, coordinada y comunicada, observando tanto lo que ocurre dentro de la plaza como en las calles de aproximación. La clave es mantener siempre vías operativas para que el público pueda moverse y los servicios de emergencia puedan intervenir. También es fundamental informar y orientar a la ciudadanía, porque una medida restrictiva se acepta mejor cuando se entiende que protege la seguridad colectiva. En definitiva, cerrar filtros es una decisión técnica, preventiva y proporcional, cuyo objetivo no es impedir la fiesta, sino evitar que una concentración excesiva convierta un acto tradicional en una situación de riesgo.

De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet
De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet

USECIM: Los Jocs des Pla presentan otra configuración operativa, con recursos totales previstos de 324 efectivos, varios filtros, bloqueos, PMA, equipos ECO, EIR, UPR de Policía Nacional, Cruz Roja, Protección Civil, seguridad privada y controladores. ¿Qué diferencias principales existen entre este dispositivo y el del Caragol des Born?

DIEGO PASTRANA: En primer lugar, hay que dejar constancia de que este dispositivo este año estará integrado por unas 450 personas.

La diferencia principal es que el Caragol des Born y los Jocs des Pla son dos actos multitudinarios, pero con una lógica operativa muy distinta.

En el Caragol des Born el reto principal está en gestionar una gran concentración de público en una plaza muy simbólica, con presencia de caballos, entradas y salidas sensibles, control de aforo, filtros y necesidad de mantener vías operativas para una posible intervención. Es un acto de altísima densidad, muy emocional y con una presión importante sobre los accesos y el entorno de la Plaça des Born.

En cambio, los Jocs des Pla tienen una complejidad más dinámica y técnica. No hablamos solo de una concentración de público, sino de un espacio donde se desarrollan pruebas ecuestres con recorridos, velocidades, zonas de paso, pasillos de seguridad, hospital de campaña, equipos de intervención rápida y necesidad de extracción sanitaria inmediata si se produce un accidente.

En los Jocs des Pla el riesgo no está únicamente en la acumulación de personas, sino en la interacción entre caballos en movimiento, jinetes, público situado muy cerca de la acción y una secuencia de juegos que exige una lectura constante del espacio. La Ensortilla, ses Carotes o Córrer Abraçats no generan exactamente el mismo tipo de riesgo, y eso obliga a adaptar el dispositivo a cada momento.

Otra diferencia importante es la extensión y distribución de los recursos. En el Born la gestión se concentra mucho en el control de accesos, la densidad interior, la protección del recorrido y la coordinación con CECOPAL y PMA. En Es Pla, en cambio, el dispositivo se despliega de manera más sectorizada: filtros, bloqueos, pasillo, equipos ECO, equipos de intervención rápida, Cruz Roja, Protección Civil, seguridad privada, controladores, bomberos, ambulancias y mandos en posiciones muy concretas.

También cambia la lógica de la intervención sanitaria. En el Caragol des Born puede haber incidencias por caídas, golpes, aglomeraciones o interacción con caballos, pero en los Jocs des Pla existe un riesgo específico asociado a las carreras y a los juegos ecuestres. Por eso la capacidad de entrar, atender, estabilizar y evacuar a una persona herida debe estar especialmente diseñada y ensayada.

«En los Jocs des Pla el riesgo no está únicamente en la acumulación de personas, sino en la interacción entre caballos, jinetes y público.»

Desde el punto de vista policial, los Jocs des Pla exigen una coordinación muy fina entre seguridad y emergencia sanitaria. No basta con controlar al público; hay que garantizar que el pasillo funcione, que los equipos puedan moverse, que los accesos permanezcan operativos, que los filtros no generen presión indebida y que cualquier incidencia pueda ser atendida sin bloquear el desarrollo general del dispositivo.

También hay una diferencia emocional y ambiental. El Born tiene una carga simbólica enorme y concentra mucha atención en un espacio urbano central. Es Pla, en cambio, combina tradición, espectáculo, riesgo físico y una disposición espacial más abierta, pero con puntos muy sensibles. Esa aparente amplitud no debe llevar a bajar la guardia, porque en determinados momentos la velocidad de los caballos y la proximidad del público hacen que el margen de reacción sea muy reducido.

En definitiva, el Caragol des Born se gestiona sobre todo como un gran acto de concentración y control de masas en un espacio urbano emblemático. Los Jocs des Pla se gestionan como un dispositivo de alta complejidad operativa, donde la seguridad policial, la asistencia sanitaria, la sectorización del espacio y la intervención rápida tienen que funcionar de manera perfectamente coordinada.

De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet
De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet

Del riesgo potencial a la respuesta inmediata: la coordinación entre Policía Local, servicios sanitarios y Protección Civil constituye uno de los pilares del dispositivo especial de Sant Joan.

USECIM: En los Jocs des Pla, el cálculo de ocupación más desfavorable se sitúa en 25.422 personas, con cierre de accesos cuando se alcanza ese umbral. ¿Cómo se combina el respeto a la tradición y al desarrollo del acto con la necesidad de imponer límites operativos de seguridad?

DIEGO PASTRANA: La tradición y la seguridad no son conceptos opuestos; en una fiesta como Sant Joan, proteger la tradición exige garantizar que los actos puedan desarrollarse en condiciones razonables de seguridad.

En los Jocs des Pla esto es especialmente importante, porque no hablamos de un público situado ante un escenario, sino de un acto vivo, con movimiento de caballos, juegos tradicionales, zonas de paso y necesidad de intervención rápida. El aforo y los límites operativos no son una cuestión administrativa, sino una herramienta preventiva para evitar que la densidad de público comprometa el desarrollo del acto, el acceso de los servicios de emergencia o una posible evacuación. Respetar la tradición también significa entender que los Jocs des Pla necesitan espacio, fluidez, visibilidad y seguridad para caixers, cavallers, caballos y público. Cuando la ocupación bloquea accesos, dificulta abrir un pasillo sanitario o aumenta el riesgo de caída o atrapamiento, la seguridad debe prevalecer. La decisión de cerrar accesos debe tomarse con prudencia, proporcionalidad y coordinación, valorando la densidad real, la evolución del público, la presión en los filtros y la información del CECOPAL y de los mandos sobre el terreno. En definitiva, el objetivo no es limitar la fiesta, sino protegerla para que pueda seguir celebrándose con intensidad, autenticidad y sin asumir riesgos que hoy no serían aceptables.

USECIM: Los documentos operativos diferencian con claridad entre filtros de acceso, bloqueos, vías de salida y espacios reservados para emergencias. ¿Qué importancia tiene diseñar físicamente el espacio antes de la fiesta para reducir riesgos de sobre aforo, avalanchas, caídas, evacuaciones complejas o interferencias en la intervención?

DIEGO PASTRANA: La experiencia demuestra que la mejor emergencia es la que no llega a producirse, y por eso una parte esencial de la seguridad de Sant Joan se trabaja mucho antes de la fiesta, cuando se diseña el espacio y se prevé cómo se moverá el público. Los filtros, bloqueos, vías de salida, pasillos de emergencia y zonas reservadas para servicios sanitarios no son obstáculos, sino herramientas preventivas para ordenar el movimiento de miles de personas y evitar sobreocupaciones, cuellos de botella o dificultades de evacuación.

En gestión de masas, si no se interviene previamente sobre el entorno, el público tiende a concentrarse donde hay más atractivo, visibilidad o sensación de espacio, y eso puede generar riesgos importantes. Por eso es clave regular accesos, proteger zonas críticas y mantener siempre vías operativas para ambulancias, equipos sanitarios o intervenciones urgentes. En Sant Joan, además, trabajamos en espacios históricos y con actos tradicionales, lo que obliga a equilibrar la esencia de la fiesta con las exigencias actuales de seguridad. En definitiva, estas medidas no buscan limitar la fiesta, sino hacer posible que se viva con normalidad y que, si ocurre una incidencia, la respuesta sea rápida, eficaz y segura.

«La experiencia demuestra que la mejor emergencia es la que no llega a producirse.»

USECIM: En los filtros se establecen criterios preventivos sobre objetos, recipientes, animales, menores, personas en estado de embriaguez manifiesta, actitudes violentas, calzado inadecuado y otros elementos de riesgo. ¿Qué papel juegan estas medidas previas para reducir la probabilidad de incidentes durante los actos principales?

DIEGO PASTRANA: Estas medidas previas son fundamentales porque permiten reducir riesgos antes de que el público entre en los espacios más sensibles de la fiesta. Los filtros no son solo puntos de control de acceso, sino una primera línea de prevención para evitar la entrada de objetos peligrosos, vidrio, elementos contundentes, animales, personas en estado de embriaguez manifiesta o con actitudes violentas, y también situaciones que puedan aumentar el riesgo, como menores mal ubicados o calzado inadecuado. En Sant Joan esto es especialmente importante por la alta densidad de público, la presencia de caballos y la necesidad de mantener siempre vías operativas para emergencias. Un objeto aparentemente menor puede convertirse en un problema serio si cae al suelo, se rompe, se utiliza mal o dificulta el paso de un equipo sanitario. El objetivo no es restringir por restringir, sino proteger el desarrollo del acto, evitar incidentes y facilitar una respuesta rápida si ocurre una emergencia. Por eso estos controles deben hacerse con firmeza, proporcionalidad y buena comunicación, explicando las medidas para evitar tensiones. En definitiva, los filtros regulan no solo quién entra, sino en qué condiciones se entra, y esa prevención previa mejora de forma muy significativa la seguridad de Sant Joan.

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USECIM: El dispositivo incorpora equipos multidisciplinares de intervención rápida, con presencia de Policía Local, Cruz Roja y Protección Civil, especialmente pensados para actuar en zonas de alta concentración. ¿Cómo se trabaja cuando hay que acceder a una incidencia sanitaria o de seguridad en medio de una multitud?

DIEGO PASTRANA: Cuando hay que acceder a una incidencia en medio de una multitud, la respuesta debe ser rápida, pero también muy ordenada, porque entrar sin coordinación puede generar más riesgo que la propia emergencia. Por eso los equipos multidisciplinares de intervención rápida son tan importantes: la Policía Local abre paso, asegura el entorno y contiene al público; Cruz Roja o el personal sanitario atiende a la persona afectada y valora su estado; y Protección Civil apoya en la logística, la camilla, la comunicación y la evacuación. Lo primero es localizar con precisión la incidencia, saber cuál es el acceso más viable, qué densidad de público hay, si hay caballos cerca y qué equipo está mejor situado para intervenir. A partir de ahí se entra de forma compacta, con funciones claras y creando una pequeña zona de seguridad alrededor de la persona afectada. Si hay que evacuar, debe estar definido el recorrido, el punto sanitario o ambulancia de referencia y los apoyos necesarios. En estos casos la comunicación con el CECOPAL y los mandos sobre el terreno es decisiva para coordinar recursos, abrir pasos o modificar filtros. En definitiva, se trata de transformar una situación potencialmente caótica en una respuesta ordenada, segura y eficaz.

USECIM: Los documentos del dispositivo diferencian entre intervenciones de seguridad ciudadana u orden público y actuaciones sanitarias, estableciendo que los equipos policiales actúan solos en las primeras y apoyan a los equipos de intervención rápida en las segundas. ¿Por qué es tan importante tener clara esa separación funcional antes de que se produzca la incidencia?

DIEGO PASTRANA: Es muy importante tener clara esa separación funcional porque, en una incidencia, los primeros minutos son decisivos. En Sant Joan no es lo mismo una pelea, una alteración del orden o una conducta violenta que una caída, una lipotimia o una urgencia sanitaria; cada situación requiere una respuesta distinta, con liderazgos técnicos y recursos adecuados. Cuando la incidencia es de seguridad ciudadana u orden público, la intervención corresponde directamente a los equipos policiales, que deben controlar la conducta de riesgo, proteger el entorno y restablecer la normalidad con rapidez y proporcionalidad. En cambio, si la incidencia es sanitaria, el protagonismo técnico corresponde al equipo asistencial, y la función policial es facilitar su trabajo: abrir paso, crear una zona de seguridad, contener al público y mantener libre la evacuación. Esta diferencia debe estar prevista antes, porque en medio de una multitud, con ruido, presión, caballos y público en movimiento, no se puede improvisar quién entra, quién informa, quién protege el perímetro o quién evacúa. En definitiva, separar funciones no significa trabajar por separado, sino que cada servicio haga aquello para lo que está preparado dentro de una respuesta conjunta, clara y coordinada.

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USECIM: En materia de orden público, los protocolos contemplan intervención, extracción de la persona de la zona de influencia del acto, identificación, aplicación de la Ley Orgánica 4/2015, ordenanza municipal y detención solo cuando sea estrictamente necesario. ¿Cómo se equilibra firmeza, proporcionalidad y continuidad del acto festivo?

DIEGO PASTRANA: El equilibrio entre firmeza, proporcionalidad y continuidad del acto se consigue teniendo claro que el objetivo no es solo corregir una conducta, sino evitar que genere un riesgo para las personas, los caballos, los servicios de emergencia o el desarrollo de la fiesta. La firmeza es necesaria cuando alguien invade una zona de seguridad, actúa de forma violenta, no atiende indicaciones o pone en peligro a terceros; en esos casos, la Policía Local debe intervenir. Pero esa intervención debe ser siempre proporcionada: a veces basta con una indicación clara o apartar a la persona de una zona sensible, y otras veces puede ser necesario identificar, denunciar o retirarla del entorno del acto. La detención debe quedar reservada para los supuestos estrictamente necesarios y legalmente justificados.

En Sant Joan, muchas veces la extracción discreta de la persona de la zona de influencia es la forma más eficaz de resolver el problema sin generar más tensión ni alterar el acto. En definitiva, la continuidad de la fiesta no significa tolerar conductas peligrosas, sino intervenir con criterio, rapidez y proporcionalidad para proteger la seguridad general y permitir que el acto siga con normalidad.

USECIM: El dispositivo sanitario incluye Cruz Roja, 061, ambulancias SVB y SVA, vehículo VIR, transporte colectivo, material de catástrofes, helicóptero medicalizado y avión ambulancia medicalizado. ¿Cómo se coordina esa capacidad sanitaria con el despliegue policial en actos donde la evacuación puede ser especialmente compleja?

DIEGO PASTRANA: La coordinación sanitaria parte de una idea básica: en un acto multitudinario, la asistencia médica no puede funcionar aislada del dispositivo de seguridad. Muchas veces lo más difícil no es solo atender al paciente, sino llegar hasta él, estabilizarlo y evacuarlo en un entorno con mucha densidad de público, calles estrechas o actos en movimiento. Por eso, antes de la fiesta se definen conjuntamente zonas de riesgo, puntos sanitarios, accesos, vías de evacuación e itinerarios que deben mantenerse libres para ambulancias o vehículos de emergencia. La Policía Local tiene un papel esencial para abrir paso, ordenar el entorno, controlar al público y crear un perímetro seguro que permita trabajar a Cruz Roja, 061, SVB, SVA o VIR. Si la situación lo requiere, también se facilita la evacuación hacia una ambulancia o la activación de recursos superiores, como helicóptero medicalizado o avión ambulancia. La clave es que cada recurso sanitario tenga clara su función y que el apoyo policial esté previsto de antemano. En definitiva, el dispositivo sanitario debe integrarse dentro del plan general de seguridad para que la respuesta sea rápida, segura y realmente eficaz.

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USECIM: La tecnología ocupa un lugar relevante en el dispositivo, con cámaras fijas, cámaras móviles, drones y cámaras de control de aforo conectadas al CECOPAL. ¿Qué aporta esta información visual a la dirección operativa y qué límites tiene cuando se trabaja en espacios urbanos históricos, con alta densidad de público y actos en movimiento?

DIEGO PASTRANA: La información visual aporta algo fundamental: permite anticiparse y ofrece a la dirección operativa una visión global que no se puede obtener solo por radio. Las cámaras fijas, móviles, drones y sistemas de control de aforo ayudan al CECOPAL a detectar acumulaciones de público, cambios de flujo, zonas de presión, obstáculos, incidencias sanitarias o alteraciones del orden antes de que evolucionen hacia un problema mayor. También permiten comprobar si una vía de evacuación está libre, si un recurso puede acceder a una zona o si conviene reforzar un punto concreto. Ahora bien, la tecnología tiene límites: una cámara muestra lo que ocurre, pero no siempre explica por qué ocurre ni cuál es el nivel real de riesgo. En un casco histórico hay calles estrechas, esquinas, soportales, puntos ciegos y actos en movimiento que dificultan la interpretación de la imagen. Por eso la información visual debe contrastarse siempre con los mandos y equipos sobre el terreno. En definitiva, la tecnología aporta anticipación, trazabilidad y apoyo a la decisión, pero no sustituye la experiencia operativa ni la lectura directa de la calle.

«Una cámara muestra lo que ocurre, pero no siempre explica por qué ocurre ni cuál es el nivel real de riesgo.»

USECIM: La comunicación es otro elemento crítico: canales diferenciados para el dispositivo festivo y el servicio ordinario, equipos compartidos y necesidad de que el mensaje llegue de forma única, rápida y efectiva. ¿Qué lecciones ofrece Sant Joan sobre interoperabilidad real entre cuerpos y servicios?

DIEGO PASTRANA: En un dispositivo como Sant Joan conviven muchas realidades al mismo tiempo: seguridad ciudadana, control de masas, movilidad, asistencia sanitaria, Protección Civil, servicio ordinario e incidencias propias de una fiesta viva y en movimiento. Por eso es fundamental diferenciar canales de comunicación, separando los del dispositivo festivo de los del servicio ordinario, para evitar saturaciones y garantizar que una urgencia no se pierda entre mensajes secundarios. La principal lección es que la comunicación debe ser única, clara y jerarquizada, con el CECOPAL y la dirección operativa como punto de integración de la información. No basta con compartir emisoras; hacen falta protocolos previos, mandos identificados, lenguaje común, conocimiento del terreno y confianza entre servicios. En momentos de presión, los mensajes deben ser breves y precisos: ubicación, tipo de incidencia, recursos necesarios y decisión operativa. En definitiva, Sant Joan demuestra que la interoperabilidad real no se improvisa, sino que se construye antes, para que el mensaje correcto llegue a la persona adecuada, por el canal adecuado y en el momento oportuno.

USECIM: Uno de los retos menos visibles es mantener el servicio ordinario del municipio mientras se despliega el dispositivo especial. ¿Cómo se garantiza la cobertura de incidencias, accidentes, urgencias y seguridad ciudadana fuera de los actos principales?

DIEGO PASTRANA: La cobertura del servicio ordinario parte de una premisa clara: Sant Joan concentra una parte extraordinaria de los recursos, pero la ciudad no se detiene. Mientras se desarrollan los actos principales, siguen existiendo accidentes, urgencias, conflictos vecinales, incidencias en urbanizaciones, asistencias ciudadanas o intervenciones de seguridad ciudadana fuera del foco festivo. Por eso el dispositivo debe diferenciar entre servicio especial y servicio ordinario: uno orientado a los actos, zonas de concentración y puntos de mayor riesgo, y otro preparado para responder en el resto del término municipal. Esto exige reservar efectivos no vinculados exclusivamente al acto principal, mantener canales de comunicación diferenciados y contar con una sala de coordinación capaz de priorizar avisos, valorar riesgos y asignar recursos sin saturar el dispositivo. También es clave la coordinación con otros cuerpos y servicios, porque algunas incidencias pueden requerir apoyo sanitario, bomberos, Guardia Civil, Policía Nacional o Protección Civil. En definitiva, la seguridad no consiste en concentrar todos los recursos en un único punto, sino en distribuirlos con inteligencia para proteger la fiesta y, al mismo tiempo, garantizar la cobertura del conjunto de la ciudad.

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USECIM: La logística también adquiere una dimensión relevante: alojamiento, manutención, transporte, furgonetas de alquiler y coordinación de personal desplazado. ¿Hasta qué punto la seguridad de un evento de estas características depende de una planificación logística previa tan rigurosa como la planificación policial?

DIEGO PASTRANA: La seguridad de un evento como Sant Joan depende absolutamente de una buena planificación logística, no solo de la presencia policial o sanitaria sobre el terreno. Los recursos humanos y materiales solo son eficaces si llegan a tiempo, descansados, bien ubicados y con capacidad real de actuación. Por eso cuestiones como alojamiento, manutención, transporte, furgonetas, puntos de reunión, horarios de incorporación, relevos, acreditaciones, material y comunicaciones forman parte de la seguridad, aunque a veces no sean tan visibles. Si un equipo desplazado no sabe dónde debe ir, cómo moverse, cuándo incorporarse o quién lo recibe, el dispositivo pierde eficacia. Además, la logística también protege a los propios intervinientes, que trabajan jornadas largas, con presión ambiental, calor, alta densidad de público y actuaciones de riesgo. En definitiva, la planificación operativa define qué hay que hacer, pero la logística hace posible que pueda hacerse; por eso no es un complemento administrativo, sino una pieza esencial del dispositivo.

«La logística hace posible que la planificación pueda hacerse; por eso no es un complemento administrativo, sino una pieza esencial del dispositivo.»

USECIM: El Plan contempla formación específica para todo el personal participante, incluidos agentes desplazados, seguridad privada, voluntarios de Protección Civil, mandos y responsables operativos. ¿Qué debe conocer una persona que llega de fuera para integrarse eficazmente en el dispositivo de Sant Joan?

DIEGO PASTRANA: Una persona que llega de fuera debe entender, ante todo, que Sant Joan no es un evento convencional, sino una fiesta con una gran carga histórica, cultural, emocional y social. Por eso no basta con conocer unas instrucciones generales: debe saber cómo se organiza el Plan, quién dirige, cuáles son los mandos de referencia, qué canales se utilizan, dónde están los puntos de riesgo, los recursos sanitarios y las vías de evacuación. También debe tener muy clara su función concreta, porque en un dispositivo amplio no se viene simplemente a reforzar, sino a integrarse en una estructura con tareas, límites y responsabilidades definidas. El conocimiento del terreno es igualmente esencial: calles estrechas, accesos, salidas, filtros, recorridos, zonas de alta densidad y puntos especialmente sensibles. Además, debe comprender la lógica de la fiesta para distinguir lo que forma parte de la normalidad del acto de aquello que realmente exige intervención. En definitiva, quien llega de fuera debe conocer el plan, el terreno, la tradición, su papel y los criterios de actuación, para aportar seguridad sin alterar innecesariamente el desarrollo natural de Sant Joan.

USECIM: En Sant Joan, la formación no parece limitarse a cuestiones tácticas, sino que también exige conocer la fiesta, sus calles, su historia y su significado para la ciudadanía. ¿Por qué ese conocimiento cultural puede ser decisivo para intervenir mejor, generar colaboración y reducir el uso de la fuerza?

DIEGO PASTRANA: Ese conocimiento cultural es decisivo porque en Sant Joan no se interviene sobre un simple espacio físico, sino sobre una fiesta profundamente arraigada en la identidad de Ciutadella. Conocer la fiesta permite interpretar mejor lo que ocurre: distinguir entre una acumulación normal de público, una expresión propia del ambiente festivo o una situación que realmente exige intervención. También mejora la comunicación con la ciudadanía, porque quien entiende el valor simbólico del acto se dirige a las personas con más sensibilidad y evita actuaciones rígidas o desconectadas del contexto. En Sant Joan, las calles, los recorridos, la presencia del caballo, los caixers, los momentos de mayor intensidad y los puntos de presión son información operativa. Ese conocimiento permite anticipar, actuar con proporcionalidad y reducir la necesidad de usar la fuerza. En definitiva, conocer la cultura de la fiesta ayuda a proteger la seguridad sin romper su dinámica, interviniendo en el momento adecuado, de la forma adecuada y con el menor impacto posible.

De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet
De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet

Agentes de la Policía Local de Ciutadella participan en el dispositivo especial de seguridad desplegado.

USECIM: En un evento multitudinario, el público no es solo un factor de riesgo potencial, sino también un elemento clave para que el dispositivo funcione. ¿Cómo se trabaja para que la ciudadanía entienda la actuación policial, colabore y perciba las medidas de seguridad como parte de la protección de la propia fiesta?

DIEGO PASTRANA: Se trabaja desde una idea esencial: la seguridad no debe percibirse como algo externo o contrario a la fiesta, sino como una condición necesaria para que Sant Joan pueda desarrollarse con normalidad y respeto a su esencia. La ciudadanía no es solo un elemento que controlar, sino una parte activa del dispositivo, porque su comportamiento, colaboración y comprensión de los riesgos influyen directamente en la seguridad colectiva. Por eso es fundamental explicar el sentido de las medidas: filtros, cortes, restricciones, zonas de evacuación o controles no tienen una finalidad sancionadora, sino preventiva. Cuando la gente entiende que una medida permite evitar una acumulación peligrosa, mantener libre una vía de emergencia o facilitar una asistencia sanitaria, la acepta mucho mejor. Durante la fiesta, la actuación policial debe combinar proximidad, pedagogía, firmeza y proporcionalidad, buscando siempre el cumplimiento voluntario. También es clave que el mensaje sea coherente entre todos los intervinientes y que la ciudadanía perciba que las medidas no son improvisadas. En definitiva, el público es un aliado imprescindible para proteger la continuidad, la seguridad y la autenticidad de Sant Joan.

USECIM: El simulacro previo del 22 de junio se plantea como último punto de verificación de comunicaciones, tiempos de respuesta, evacuación, logística e interoperatividad. ¿Qué aporta un simulacro cuando todos los recursos están ya prácticamente sobre el terreno y el dispositivo está a punto de activarse?

DIEGO PASTRANA: El simulacro aporta algo que ningún documento o reunión puede sustituir: permite comprobar si el dispositivo funciona en condiciones reales antes de que empiece la fiesta. Cuando los recursos ya están prácticamente sobre el terreno, deja de ser un ejercicio teórico y se convierte en una prueba final de comunicaciones, canales, mandos, ubicaciones, tiempos de respuesta e itinerarios de evacuación. También permite detectar fallos pequeños que durante el acto podrían convertirse en problemas importantes, como una frecuencia mal configurada, una ambulancia mal ubicada, una vía ocupada o una instrucción que no llega de forma clara. Además, sirve para comprobar la interoperabilidad real entre Policía Local, 061, Cruz Roja, Protección Civil, seguridad privada, voluntariado, servicios municipales y CECOPAL. El simulacro genera confianza operativa, porque los equipos se reconocen, prueban los circuitos de comunicación y visualizan cómo actuarían ante una incidencia. En definitiva, es la última verificación de que el dispositivo no solo está diseñado, sino preparado para funcionar con seguridad, coordinación y menos incertidumbre.

De 30.000 a 150.000 personas: el reto policial de Sant Joan - Policía Local de Ciutadella de Menorca, entrevista a su Inspector jefe, Diego Pastrana Huguet

Diego Pastrana Huguet, Inspector jefe de la Policía Local de Ciutadella de Menorca.

USECIM: Tras la fiesta se realiza un debriefing con los mandos y las conclusiones se incorporan a la revisión del Plan de Seguridad de la siguiente edición. ¿Qué tipo de aprendizajes suelen aparecer después de un dispositivo de esta magnitud y cómo se convierten en mejoras reales?

DIEGO PASTRANA: Después de un dispositivo de esta magnitud aparecen aprendizajes muy valiosos, porque una cosa es el plan sobre el papel y otra su funcionamiento real en una fiesta viva, con miles de personas, actos en movimiento y muchos servicios implicados. El debriefing permite analizar qué ha funcionado bien, qué ha generado dificultades y qué debe corregirse: comunicaciones, ubicación de recursos, tiempos de respuesta, accesos, filtros, evacuaciones, presión de público, logística o coordinación entre servicios. También permite detectar mejoras concretas, como reforzar un punto, cambiar la ubicación de una ambulancia, ajustar un canal de comunicación, revisar un recorrido o mejorar la formación previa. Lo importante es que esas conclusiones no queden solo en comentarios, sino que se documenten, se ordenen por áreas y se incorporen al Plan de Seguridad de la siguiente edición. En definitiva, el debriefing convierte la experiencia operativa en conocimiento institucional y permite que el dispositivo evolucione cada año, consolidando buenas prácticas y corrigiendo debilidades reales.

«El debriefing convierte la experiencia operativa en conocimiento institucional.»

USECIM: La documentación destaca que la eficiencia del modelo de coordinación multidisciplinar, con recursos limitados, pero eficazmente gestionados, puede constituir una referencia para grandes concentraciones en municipios costeros de tamaño medio. ¿Qué elementos de la experiencia de Ciutadella cree que podrían ser útiles para otras policías locales?

DIEGO PASTRANA: La experiencia de Ciutadella puede ser útil para otras policías locales porque demuestra que un municipio de tamaño medio, incluso con recursos limitados, puede gestionar un evento de gran complejidad si cuenta con planificación, coordinación, conocimiento del territorio y una estructura operativa clara. Uno de los elementos más exportables es el modelo de coordinación multidisciplinar, donde la seguridad no se entiende como una responsabilidad exclusiva de la Policía Local, sino como un trabajo integrado con otros cuerpos policiales, 061, Cruz Roja, Protección Civil, seguridad privada, servicios municipales, logística y dirección operativa. También es clave el papel del CECOPAL como centro capaz de integrar información, priorizar incidencias y evitar decisiones dispersas. Otro aprendizaje importante es planificar por zonas de riesgo, teniendo en cuenta accesos, evacuaciones, puntos de presión, recorridos, filtros, aparcamientos y necesidades del servicio ordinario. En municipios costeros o turísticos, esta visión territorial es especialmente útil. En definitiva, Ciutadella demuestra que no siempre se trata de tener muchos más recursos, sino de organizarlos mejor, coordinarlos con claridad y adaptarlos a la realidad del municipio.

OSCAR ETXEBARRIA

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