La seguridad también se construye desde el diseño urbano

Nov, 2026 | LOCAL SECURITY

La seguridad urbana no depende exclusivamente de la actuación policial. La planificación urbanística, el diseño y mantenimiento de los espacios públicos, la convivencia y la participación ciudadana también pueden influir en las oportunidades delictivas y en la percepción de seguridad de la población.

La metodología CPTED, prevención de la delincuencia mediante el diseño ambiental, plantea un enfoque preventivo que integra factores físicos y sociales para identificar situaciones de riesgo e intervenir sobre las condiciones que pueden favorecer la comisión de delitos. Su aplicación requiere una perspectiva multidisciplinar y la colaboración entre las administraciones públicas, los profesionales de la seguridad y la ciudadanía.

Joan Jordán Domènech, presidente de ACPIDA y autor del estudio Estrategia CPTED en las policías. Hacia un servicio de policía integral de seguridad alineado con CPTED, publicado por CEDHICO en 2022, defiende una evolución del servicio policial hacia un concepto más amplio de seguridad, en el que la prevención y la intervención sobre el entorno adquieren un papel relevante.

Su trabajo incorpora un estudio sobre el barrio de Can Puiggener, en Sabadell, en el que desarrolla un diagnóstico de seguridad y convivencia y plantea un plan de intervención basado en los principios CPTED. Asimismo, ha colaborado en la elaboración de una guía publicada por la Diputación de Barcelona en 2023 para facilitar la incorporación de estos criterios a la planificación y gestión de los espacios urbanos.

En esta entrevista para Canal de Noticias USECIM abordamos el papel de las Policías Locales en la prevención ambiental de la delincuencia, su participación en las decisiones urbanísticas, la coordinación entre servicios municipales y las posibilidades de aplicación de esta metodología en las políticas públicas de seguridad.

USECIM: En su estudio Estrategia CPTED en las policías plantea una distinción entre «reducir el crimen» y «crear seguridad». ¿Qué implica este cambio de perspectiva y cómo debería trasladarse a la organización, las prioridades y las funciones de las Policías Locales?

JOAN JORDÁN: Reducir la delincuencia es necesario, pero no es suficiente para crear una ciudad segura. La seguridad no debe entenderse únicamente como la ausencia de delitos, sino también como la presencia de bienestar, convivencia, confianza y oportunidades para las personas.

En el estudio analizo la experiencia de Nueva York, donde las políticas policiales de los años noventa, vinculadas a la teoría de las ventanas rotas y a estrategias de tolerancia cero, dieron paso a un debate sobre modelos de seguridad más amplios. Autores como Elizabeth Glazer y Patrick Sharkey plantean que crear seguridad también implica fortalecer las comunidades, mejorar los espacios públicos y generar oportunidades mediante un trabajo coordinado entre agencias.

Este cambio de perspectiva requiere transformar nuestras organizaciones policiales en tres ámbitos fundamentales. En la organización, debemos impulsar estructuras más flexibles, reforzar la policía de proximidad y mejorar la coordinación con otros servicios municipales. En las prioridades, debemos pasar de centrarnos en las incidencias y los delitos a identificar y anticipar los problemas que generan inseguridad, aprovechando también las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Y en nuestras funciones, debemos asumir un papel más activo en la prevención, el análisis de problemas y la construcción de soluciones compartidas con la comunidad, sin renunciar a nuestras responsabilidades tradicionales de perseguir el delito mediante unidades especializadas.

La metodología CPTED encaja en esta evolución porque permite actuar sobre las condiciones físicas y sociales que influyen en la seguridad. Desde mi experiencia, muchas situaciones que preocupan a la ciudadanía no comienzan con un delito, sino con un espacio degradado, un conflicto de convivencia o la pérdida de confianza en el entorno. Esto puede traducirse en un menor sentimiento de pertenencia al lugar donde se reside y en una menor preocupación por el mantenimiento de los espacios públicos.

Este enfoque también exige evaluar nuestros resultados de otra manera: no solo cuántas intervenciones realizamos o cuántos delitos se registran, sino qué problemas conseguimos resolver y cómo mejoramos la calidad de vida de las personas.

El reto de las Policías Locales no es únicamente responder eficazmente ante la delincuencia, sino anticiparse a los problemas y contribuir, junto con la comunidad, a crear seguridad.

USECIM: La metodología CPTED propone actuar sobre las condiciones físicas y sociales que pueden favorecer la delincuencia. ¿Cuáles son sus principios fundamentales y qué posibilidades ofrece para complementar las estrategias tradicionales de prevención y actuación policial?

JOAN JORDÁN: La metodología CPTED parte de una evidencia fundamental: la delincuencia no se distribuye de manera uniforme en las ciudades, sino que tiende a concentrarse en determinados espacios, los denominados «puntos calientes». Los trabajos de David Weisburd sobre la «ley de concentración del delito» señalan que aproximadamente la mitad de los delitos de una ciudad se produce en apenas el 5 % de sus tramos de calle, una concentración que se mantiene relativamente estable en el tiempo. Esto nos permite identificar lugares especialmente problemáticos, analizar los factores físicos, sociales y de uso que favorecen la delincuencia y actuar preventivamente sobre ellos.

La principal aportación de CPTED es precisamente esa: prevenir la inseguridad interviniendo sobre las condiciones del entorno, reduciendo las oportunidades delictivas y los conflictos de convivencia, y mejorando la percepción de seguridad.

La metodología ha evolucionado a través de tres generaciones. La primera se fundamenta en cuatro principios: vigilancia natural (ver y ser vistos), control natural de accesos, refuerzo territorial y mantenimiento de los espacios. La segunda incorpora la participación comunitaria, la cohesión social y el sentimiento de pertenencia, mientras que la tercera amplía su enfoque hacia la sostenibilidad, la salud pública y la calidad de vida.

Pongamos un ejemplo policial habitual en nuestras ciudades: una plaza donde recibimos reiteradas llamadas por conflictos de convivencia o actos vandálicos. La respuesta tradicional puede consistir en incrementar el patrullaje. Con CPTED vamos más allá: analizamos las incidencias policiales, escuchamos a los vecinos y trabajamos conjuntamente con urbanismo y otros servicios municipales para eliminar puntos ciegos, mejorar la iluminación, adecuar el mantenimiento y favorecer un uso más seguro y compartido del espacio público.

Pero CPTED también permite dar un paso más: incorporar la perspectiva policial antes de construir los espacios. En el Reino Unido, mediante el programa policial Secured by Design, agentes especializados colaboran con arquitectos y urbanistas desde la fase de proyecto y participan en procesos de acreditación de viviendas y edificios que cumplen criterios de seguridad. Y, en Australia, la policía de Nueva Gales del Sur también interviene en la evaluación preventiva de proyectos urbanísticos.

“No se trata únicamente de aumentar la presencia policial, sino de incorporar la seguridad desde el propio diseño de nuestras ciudades”

En España encontramos experiencias como el Parc de l’Alba de Cerdanyola del Vallès, un importante desarrollo urbanístico de nueva creación en el que ACPIDA colaboró desde la perspectiva CPTED, aportando criterios de prevención de la inseguridad mediante el diseño ambiental. Es un ejemplo de cómo incorporar la seguridad en la planificación de nuevos barrios, en lugar de esperar a que aparezcan problemas de convivencia o delincuencia para intervenir.

Esta metodología complementa la actuación policial tradicional, permitiendo anticipar riesgos y desarrollar soluciones preventivas junto con la comunidad, sin sustituir las funciones de protección y respuesta policial.

No se trata únicamente de aumentar la presencia policial, sino de incorporar la seguridad desde el propio diseño de nuestras ciudades, creando espacios que, por su configuración, mantenimiento y actividad comunitaria, generen seguridad de forma natural.

Policía Local y profesionales técnicos analizan planos urbanísticos para mejorar la seguridad de los espacios públicos. Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

USECIM: En su trabajo distingue tres generaciones de CPTED, desde las intervenciones centradas en el diseño físico hasta planteamientos que incorporan la participación comunitaria, la sostenibilidad y la salud. ¿Qué supone esta evolución para las políticas municipales de seguridad y hasta qué punto considera que las administraciones están preparadas para asumir ese enfoque más amplio?

JOAN JORDÁN: Esta evolución supone incorporar la seguridad como un criterio compartido del proyecto de ciudad, conectándola con el urbanismo, la convivencia, la salud y la sostenibilidad. Además de prevenir delitos, debemos valorar si los espacios permiten relacionarse, participar y vivir con bienestar.

Los ayuntamientos parten de una posición privilegiada: son la administración más cercana a la ciudadanía, conocen el territorio y cuentan con talento profesional de distintas disciplinas. Algunas actuaciones de mantenimiento, participación o mejora del entorno ya responden a principios CPTED, aunque no se identifiquen con ese nombre. La limitación aparece cuando se aplican de forma dispersa, sin un diagnóstico compartido, una metodología común ni una evaluación conjunta.

Por tanto, hay capacidades para avanzar, aunque la preparación y los recursos sean desiguales. El reto directivo es aplicar una metodología que conecte los servicios, fije objetivos compartidos y asigne responsabilidades y presupuesto, incorporando la participación vecinal.

Debemos ser críticos: no basta con defender un enfoque integral si después se mantienen decisiones fragmentadas y una gestión dominada por la urgencia. La cercanía a los habitantes debe traducirse en escucha, prevención y capacidad de anticipación. Los problemas de un barrio no se presentan divididos según las competencias de cada departamento.

No basta con tener profesionales preparados: hace falta una administración que coordine sus decisiones, asigne recursos y mantenga la prevención como prioridad, también cuando la urgencia aprieta.

USECIM: Usted defiende la evolución hacia un servicio policial integral de seguridad humana, en el que la policía comparte responsabilidades y actuaciones con otros actores públicos y privados. ¿Qué transformaciones organizativas considera necesarias para avanzar hacia ese modelo sin desdibujar las competencias propias de los cuerpos policiales?

JOAN JORDÁN: El principal reto es impulsar una transformación integral de nuestras organizaciones policiales en cinco ámbitos: organizativo, cultural, liderazgo, gestión del talento y gobernanza. Debemos evolucionar de una policía centrada fundamentalmente en la respuesta a los incidentes hacia otra capaz de anticipar riesgos, trabajar de manera transversal y desarrollar soluciones preventivas.

Esta transformación exige invertir en las personas mediante la formación continua, el desarrollo de competencias y nuevos modelos de liderazgo. Un enfoque interesante es el liderazgo ágil, inspirado en las metodologías del sector tecnológico consolidadas con el Manifiesto Ágil de 2001. Aplicado a la policía, significa establecer objetivos claros, escuchar a los equipos, fomentar su participación, delegar responsabilidades y adaptarse a los cambios mediante la mejora continua, sin renunciar a la jerarquía ni a la disciplina.

También podemos aprender de experiencias empresariales como Microsoft, que ha impulsado una cultura de aprendizaje continuo, colaboración y desarrollo del talento. Son principios que, adaptados a las particularidades del servicio público, pueden contribuir a modernizar nuestras organizaciones.

Pero estos cambios deben traducirse en medidas concretas: equipos multidisciplinares, protocolos estables de coordinación, intercambio adecuado de información, objetivos compartidos y evaluación de resultados. La cooperación con servicios sociales, educación, salud, urbanismo y otros actores debe integrarse en el funcionamiento habitual de la organización.

Compartir la responsabilidad de prevenir no significa diluir las competencias policiales. Cada institución debe mantener sus atribuciones legales, mientras que la policía conserva sus funciones de prevención, protección e intervención y colabora con otros profesionales para abordar las causas de los problemas de seguridad.

Avanzar hacia una seguridad humana integral no significa que la policía deba asumir todas las responsabilidades, sino trabajar mejor con quienes también contribuyen a la seguridad y al bienestar de las personas. El futuro de nuestras organizaciones dependerá de su capacidad para desarrollar talento, ejercer un liderazgo eficaz y construir una auténtica cultura de colaboración.

“Debemos evolucionar de una policía que interviene cuando aparecen los problemas a una policía que también contribuye, desde el conocimiento y la prevención, a diseñar ciudades más seguras y habitables”

USECIM: Las Policías Locales conocen de primera mano los problemas de seguridad, los conflictos de convivencia y las características de los espacios urbanos de sus municipios. ¿Considera que ese conocimiento se aprovecha suficientemente en los procesos de planificación urbanística y transformación de las ciudades?

JOAN JORDÁN: Creo que todavía tenemos un importante margen de mejora. Las Policías Locales disponen de un conocimiento privilegiado del territorio, fruto de su presencia diaria, de las intervenciones policiales y del contacto directo con la ciudadanía. Sin embargo, este conocimiento no siempre se aprovecha suficientemente en los procesos de planificación y transformación urbana.

Para participar con rigor en estos procesos, el primer paso debe ser formar a los profesionales policiales en la metodología CPTED. No basta con conocer los problemas de seguridad de un espacio; es necesario saber analizarlos desde una perspectiva preventiva, interpretar cómo influyen las características físicas y sociales del entorno y formular propuestas fundamentadas, respetando las competencias de cada disciplina.

Como hemos comentado anteriormente, existen experiencias internacionales y también de nuestro entorno que demuestran las posibilidades de esta colaboración. El reto es avanzar hacia un modelo en el que las Policías Locales, con formación específica en CPTED, participen desde las fases iniciales de los proyectos urbanísticos, trabajando conjuntamente con arquitectos, urbanistas, técnicos municipales y ciudadanía.

La información policial sobre incidencias, conflictos y usos del espacio puede aportar un diagnóstico muy valioso, siempre complementado con la participación comunitaria y el conocimiento técnico de otros profesionales.

Debemos evolucionar de una policía que interviene cuando aparecen los problemas a una policía que también contribuye, desde el conocimiento y la prevención, a diseñar ciudades más seguras y habitables.

Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

USECIM: Cuando un ayuntamiento proyecta una nueva zona residencial, remodela una plaza o transforma un espacio público, ¿en qué fase debería intervenir la Policía Local y qué tipo de criterios técnicos tendría que aportar para anticipar posibles problemas de seguridad?

JOAN JORDÁN: La Policía Local debería participar desde las primeras fases de planificación, antes de que las decisiones urbanísticas estén cerradas. Incorporar la prevención desde el diseño permite anticipar riesgos, valorar alternativas y evitar intervenciones correctoras posteriores, que suelen resultar más complejas y costosas. Esta participación debería formar parte de los procedimientos municipales y no depender de consultas puntuales.

Desde nuestra experiencia en ACPIDA, hemos colaborado en diagnósticos de espacios públicos ya construidos, en los que hemos comprobado que corregir determinados problemas no siempre resulta sencillo. No solo por las dificultades técnicas y económicas, sino también por el impacto político e institucional que puede suponer reconocer que algunas situaciones podrían haberse previsto durante la planificación. Esta experiencia refuerza la importancia de incorporar la metodología CPTED desde el origen de los proyectos.

Nuestra participación debe entenderse como una función de asesoramiento y apoyo técnico, sin invadir las competencias propias de arquitectos, urbanistas y otros profesionales. No pretendemos asumir sus funciones, sino aportar nuestro conocimiento especializado en seguridad y prevención. Esta colaboración debería concretarse en informes preventivos y equipos multidisciplinares, incorporando también la visión de la ciudadanía, y mantenerse durante la ejecución y evaluación posterior de los proyectos.

Una plaza cuyo diseño genera problemas de seguridad puede suponer costes adicionales y recurrentes, tanto policiales como de otros servicios municipales, que el ayuntamiento tendrá que asumir en el futuro. Resulta más eficaz incorporar la seguridad desde el diseño que intentar corregir después los problemas de un espacio ya construido. La policía no debe sustituir al urbanista, sino aportar su conocimiento y capacidad preventiva para contribuir a crear ciudades más seguras y habitables.

USECIM: La incorporación de criterios CPTED exige la colaboración de áreas municipales como seguridad, urbanismo, servicios sociales y mantenimiento del espacio público. ¿Qué mecanismos de coordinación y qué capacidad de decisión deberían establecerse para que la prevención de la delincuencia forme parte de la planificación municipal?

JOAN JORDÁN: La clave para integrar la metodología CPTED en la gestión municipal es que la coordinación entre servicios no se limite al intercambio de información, sino que disponga de mecanismos efectivos para transformar las propuestas preventivas en decisiones y actuaciones concretas.

Propondría establecer dos niveles de coordinación: un órgano de dirección, con respaldo político y representación de las áreas implicadas, responsable de fijar prioridades, comprometer recursos y aprobar las actuaciones dentro de sus competencias; y una mesa técnica multidisciplinar, encargada de formular propuestas, valorar su viabilidad y realizar el seguimiento de su ejecución.

Para garantizar su funcionamiento, cada actuación debería contar con un responsable, un calendario, una dotación presupuestaria y unos compromisos verificables. Asimismo, sería conveniente designar una figura coordinadora que impulse los acuerdos, facilite la resolución de incidencias entre departamentos y eleve las decisiones pendientes a los órganos competentes.

Pero ningún mecanismo de coordinación funcionará sin un liderazgo político claro, capaz de superar las reticencias departamentales y la lógica de compartimentos estancos que todavía domina muchas organizaciones municipales. No se trata únicamente de crear órganos y mesas, sino de que la alcaldía y el equipo de gobierno asuman la prevención como un objetivo propio, respalden las decisiones compartidas y exijan resultados a todas las áreas. No es una opinión personal: tanto la norma ISO 22341:2021 como la especificación técnica europea CEN/TS 14383-2:2022 insisten en que el proceso CPTED requiere el compromiso de las autoridades y un trabajo multiagencia liderado desde la dirección política y técnica del municipio.

El verdadero avance de CPTED se producirá cuando la prevención de la delincuencia deje de depender de la iniciativa de profesionales especialmente sensibilizados y se integre de manera estable en los instrumentos de planificación, los presupuestos y los procedimientos habituales de los ayuntamientos para gestionar la ciudad.

USECIM: La intervención sobre el entorno urbano puede contribuir a prevenir determinados delitos y situaciones de inseguridad, pero también existen problemas relacionados con factores sociales, económicos o de convivencia que difícilmente pueden resolverse mediante el diseño ambiental. ¿Dónde sitúa los límites de CPTED y qué riesgos observa cuando se pretende aplicar esta metodología sin abordar simultáneamente esas otras realidades?

JOAN JORDÁN: Es importante entender que el concepto de «ambiental» en la metodología CPTED va mucho más allá del diseño físico de los espacios. Incluye también los factores sociales, económicos y, especialmente, las dinámicas de convivencia que pueden influir tanto en la delincuencia como en la percepción de inseguridad.

La finalidad es identificar qué condiciones generan inseguridad, ya sea por la existencia de hechos delictivos, por la percepción de quienes utilizan el espacio o por ambas circunstancias. Para ello, debemos analizar no solo su configuración física, sino también las actividades que se desarrollan en él y las relaciones entre las personas que lo habitan o utilizan.

Las actividades que se desarrollan en el espacio público merecen una atención especial, porque son uno de los factores que más influyen en la seguridad de un lugar. Cuando una calle o una plaza acogen usos positivos y diversos a lo largo del día, como el comercio de proximidad, terrazas, juego infantil, práctica deportiva, mercados, fiestas de barrio o, simplemente, vecinos que se sientan a conversar, se produce lo que la criminología denomina control social informal: hay más ojos en la calle, más personas que conocen el lugar y que reaccionan ante lo que no encaja.

“Retirar un banco para impedir que alguien duerma en él no genera seguridad, sino un espacio vacío”

Pero el efecto va más allá de la vigilancia natural. El uso cotidiano y compartido de un espacio genera identificación con el territorio: las personas lo sienten como propio, lo cuidan y lo defienden. Por eso, desde CPTED, favorecer y programar actividades en la calle es tanto una medida de prevención como una medida de cohesión. Y a la inversa: un espacio sin actividad, o con usos excluyentes, se percibe como ajeno, se abandona y acaba ocupado por dinámicas que generan inseguridad.

Los límites no están tanto en la propia metodología como en una aplicación parcial que pretenda resolver problemas complejos mediante actuaciones exclusivamente urbanísticas. Por ejemplo, mejorar la iluminación o recuperar un espacio degradado puede favorecer la seguridad, pero difícilmente resolverá por sí solo conflictos de convivencia o situaciones de exclusión social. Además, existe el riesgo de desplazar los problemas, excluir determinados colectivos o estigmatizar barrios enteros.

Conviene aclarar también lo que CPTED no es: no es arquitectura hostil. Retirar un banco para impedir que alguien duerma en él no genera seguridad, sino un espacio vacío. Buscamos lo contrario: favorecer un uso más amplio y diverso de los espacios públicos, evitando también situaciones de sobreocupación que puedan generar conflictos de convivencia. Respecto al temor a que los problemas simplemente se desplacen, la revisión de Guerette y Bowers sobre evaluaciones de prevención situacional encontró desplazamiento en una parte de los casos y, con una frecuencia similar, el efecto contrario: la difusión de beneficios hacia zonas vecinas. El desplazamiento existe y hay que vigilarlo, pero no es un argumento para no actuar.

El verdadero potencial de CPTED no está únicamente en transformar los espacios, sino en transformar nuestra manera de entender y construir seguridad. La prevención debe inspirar las políticas públicas en general, actuando sobre las causas de la inseguridad y no solamente sobre sus consecuencias.

Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

USECIM: En su estudio sobre el barrio de Can Puiggener, en Sabadell, identifica problemas relacionados con la convivencia, la quema de contenedores, la venta de drogas a pequeña escala y determinadas características del entorno urbano. ¿Qué conclusiones extrajo del diagnóstico y qué factores consideró prioritarios para orientar una intervención preventiva?

JOAN JORDÁN: El diagnóstico permitió extraer una primera conclusión: los problemas de seguridad y convivencia de Can Puiggener no respondían a una única causa, sino a la interacción de factores físicos, ambientales, sociales y psicoemocionales. Se identificaron espacios deteriorados, iluminación deficiente, barreras urbanísticas, conflictos de convivencia y situaciones de vulnerabilidad social. También se analizaron los usos del espacio público, las actividades que se desarrollaban en él, la percepción de inseguridad y el sentimiento de pertenencia al barrio.

Desde la metodología CPTED se establecieron tres prioridades de intervención: mejorar las condiciones físicas y ambientales del entorno, reforzar la convivencia y la cohesión social, y generar oportunidades para la infancia y la juventud. A partir de estas prioridades se planteó un conjunto de medidas preventivas orientadas a reducir las oportunidades delictivas, mejorar la percepción de seguridad y favorecer la calidad de vida de los residentes.

Estas actuaciones se estructuraron en cuatro ámbitos de trabajo: convivencia y seguridad; espacio público; infancia y adolescencia; y habitabilidad e inserción sociolaboral. Un elemento fundamental era incorporar la participación de los denominados «nativos expertos», los propios vecinos y vecinas que conocen y viven diariamente el barrio, para identificar necesidades, consensuar soluciones y fortalecer la cohesión social.

La principal conclusión fue que los problemas de Can Puiggener no podían resolverse únicamente con más presencia policial. Era necesario actuar sobre las condiciones ambientales, físicas y sociales que favorecían la inseguridad, generar oportunidades para los jóvenes y recuperar la implicación vecinal.

El reto no era solo reducir los conflictos y los delitos, sino transformar las condiciones que favorecían su aparición y evitar que continuaran reproduciéndose en el barrio.

USECIM: Para elaborar ese diagnóstico recurrió a herramientas como las marchas exploratorias de seguridad, los mapas de percepción, las entrevistas vecinales y la observación directa. ¿Qué información aportan estos instrumentos que no permiten obtener, por sí solas, las estadísticas policiales y los registros de incidencias?

JOAN JORDÁN: Las estadísticas policiales nos indican dónde y cuándo se registran determinados delitos o incidencias, pero no explican por sí solas por qué ocurren ni cómo perciben la seguridad las personas que viven en el barrio. La metodología CPTED permite complementar estos datos incorporando el análisis del entorno físico y social, los usos del espacio público y, especialmente, cómo las personas perciben la seguridad, conviven y se sienten vinculadas a su barrio.

En el estudio de Can Puiggener utilizamos herramientas como las marchas exploratorias de seguridad, los mapas de percepción, las entrevistas vecinales y la observación directa, tanto diurna como nocturna. Estas herramientas permitieron identificar espacios que generaban inseguridad, problemas de visibilidad, barreras urbanísticas, conflictos de convivencia y necesidades que no siempre llegan a conocimiento de la policía. También nos ayudaron a reconocer los recursos y las fortalezas de la comunidad.

Un aspecto fundamental fue escuchar a los «nativos expertos» a los que me refería antes. Su participación permitió contrastar los datos policiales con las experiencias y percepciones de quienes utilizan diariamente los espacios.

Una de las principales conclusiones fue que un lugar con pocas incidencias policiales no es necesariamente un lugar donde las personas se sienten seguras. Por eso, un buen diagnóstico CPTED no consiste únicamente en analizar dónde se producen los delitos, sino también en comprender por qué determinados espacios generan miedo, se dejan de utilizar o pierden su función como lugares de convivencia.

USECIM: A partir del diagnóstico de Can Puiggener desarrolló una propuesta de plan maestro que contemplaba actuaciones urbanísticas, sociales y de seguridad, junto con mecanismos de coordinación y evaluación. ¿Qué recorrido tuvo posteriormente esa propuesta, qué medidas llegaron a ejecutarse y qué resultados pudieron comprobarse?

JOAN JORDÁN: El estudio de 2022 permitió elaborar una propuesta de plan maestro basada en las tres generaciones de CPTED, con actuaciones urbanísticas, sociales y de seguridad, incorporando mecanismos de coordinación, participación vecinal y evaluación.

Aunque el plan maestro no se ha desarrollado de forma integral, se han realizado actuaciones puntuales que coinciden con algunas de sus propuestas. Entre ellas destacan la renovación de algunas plazas, mejoras de accesibilidad y recorridos peatonales, así como la sustitución de luminarias por tecnología LED. Estas intervenciones son coherentes con los principios CPTED, aunque no podemos atribuirlas directamente al estudio.

Respecto a los resultados, las mejoras físicas son visibles, pero falta evaluar su impacto en la convivencia y la percepción de seguridad. También debemos ser realistas: las transformaciones sociales, la cohesión vecinal y la recuperación de la confianza requieren tiempo, recursos y continuidad en las políticas públicas.

La principal reflexión que nos deja Can Puiggener es que las mejoras urbanísticas pueden conseguirse a corto plazo, pero transformar las dinámicas sociales de un barrio es un proceso de largo recorrido. El verdadero reto de CPTED es mantener una intervención integral y sostenida, donde las mejoras del entorno vayan acompañadas de oportunidades y participación de los propios vecinos.

Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

Escalera urbana con peldaños de colores, vegetación y paredes con grafitis en el barrio de Can Puiggener. 

USECIM: En ese mismo trabajo introduce el concepto de «obra de confianza», basado en pequeñas intervenciones destinadas a mejorar el entorno y recuperar la confianza entre la administración y los vecinos. ¿Qué importancia tiene esta estrategia y cómo puede contribuir a mejorar la convivencia y la percepción de seguridad?

JOAN JORDÁN: A veces, para empezar a transformar un barrio no hacen falta grandes inversiones, sino pequeñas actuaciones que los vecinos puedan ver y valorar. Esta es la filosofía de la «obra de confianza», una estrategia que incorporé al plan maestro de Can Puiggener para acercar la administración a la ciudadanía y recuperar su confianza.

Hablamos de actuaciones sencillas, como recuperar un parque infantil, mejorar la limpieza, cuidar las zonas ajardinadas o acondicionar espacios de encuentro. Son pequeñas mejoras que pueden tener un gran impacto en la percepción de seguridad, la convivencia y el sentimiento de pertenencia al barrio.

Desde la metodología CPTED, estas intervenciones no solo mejoran el entorno físico, sino que también buscan fortalecer los vínculos comunitarios y la implicación de los vecinos. Pero hay una condición fundamental: escuchar, cumplir los compromisos y garantizar la continuidad de las actuaciones. De lo contrario, podemos generar el efecto contrario y aumentar la desconfianza.

La principal reflexión es que la confianza no se recupera con grandes discursos, sino con hechos. En un barrio como Can Puiggener, arreglar un pequeño espacio puede parecer una actuación menor para la administración, pero para sus vecinos puede significar algo mucho más importante: sentir que alguien les escucha, que su barrio importa y que las cosas pueden empezar a cambiar.

“La confianza no se recupera con grandes discursos, sino con hechos”

USECIM: La norma ISO 22341:2021 establece directrices para la prevención de la delincuencia mediante el diseño ambiental. ¿Qué utilidad práctica puede tener para los ayuntamientos y cómo podría incorporarse a los procedimientos técnicos de planificación, diseño y evaluación de los espacios urbanos?

JOAN JORDÁN: De la misma manera que muchos ayuntamientos han incorporado normas ISO para mejorar sus procedimientos y la calidad de los servicios públicos, también podrían tomar como referencia la ISO 22341:2021 para integrar la metodología CPTED en la planificación, el diseño y la gestión de los espacios urbanos.

Esta norma internacional, de aplicación voluntaria, ofrece directrices para identificar y evaluar los riesgos de seguridad y orientar medidas preventivas tanto en espacios de nueva creación como en entornos ya existentes. No establece soluciones urbanísticas obligatorias ni garantiza resultados, sino que proporciona un marco metodológico que debe adaptarse a las características y necesidades de cada municipio.

Su principal aportación es facilitar una visión integral de la seguridad, incorporando los factores físicos, ambientales y sociales, así como los usos del espacio público y la percepción de seguridad de la ciudadanía. En la práctica, puede ayudar a establecer procedimientos de trabajo compartidos entre policía, urbanismo y otros servicios municipales, contando también con la participación vecinal.

Junto a la ISO, debemos citar necesariamente la norma del Comité Europeo de Normalización, la CEN/TS 14383-2:2022, «Prevención del crimen a través del diseño de edificios, la planificación urbana y el mantenimiento de la ciudad. Parte 2, Principios y proceso». Esta especificación técnica, que sustituye al informe técnico de 2007, define los principios y el proceso CPTED para evaluar el riesgo de delincuencia y de sensación de inseguridad y para planificar las medidas preventivas, tanto en entornos de nueva creación como en los ya existentes.

Y tiene una relevancia especial en nuestro país: ha sido ratificada como norma española por la Asociación Española de Normalización (UNE-CEN/TS 14383-2:2022), ratificación publicada mediante la Resolución de 4 de mayo de 2023, de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (BOE de 16 de mayo de 2023). Es decir, no hablamos únicamente de una referencia internacional, sino de una norma asumida por el Estado como norma técnica aplicable en España, lo que facilita que los ayuntamientos puedan incorporarla a sus procedimientos, pliegos e informes técnicos.

La ISO 22341:2021, junto con la CEN/TS 14383-2:2022, representa una oportunidad para que los ayuntamientos incorporen criterios de seguridad en sus decisiones urbanísticas de manera sistemática, coordinada y evaluable. No se trata de añadir más burocracia, sino de tomar mejores decisiones desde el principio. Porque cada espacio público que proyectamos hoy condicionará durante años la manera en que las personas lo utilizarán, se relacionarán y convivirán en él.

USECIM: Uno de los principales desafíos de las políticas preventivas es acreditar su eficacia. ¿Qué indicadores deberían utilizarse para evaluar una intervención CPTED y cómo puede determinarse si las mejoras observadas responden realmente a las medidas adoptadas?

Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

JOAN JORDÁN: Para evaluar la eficacia de una intervención CPTED es fundamental establecer indicadores desde el diagnóstico inicial que permitan comprobar tanto la ejecución de las medidas como los resultados obtenidos.

Debemos distinguir entre indicadores de actividad, que permiten verificar si las actuaciones previstas se han ejecutado, e indicadores de resultados e impacto, que nos ayudan a determinar si realmente han contribuido a mejorar la seguridad y la convivencia.

No basta con contabilizar la reducción de delitos o incidencias policiales. También debemos valorar la percepción de seguridad de los vecinos, la utilización de los espacios públicos, su mantenimiento, la participación comunitaria y la calidad de vida. Para ello, es importante combinar datos policiales, observación directa y herramientas participativas, comparando la situación anterior y posterior a la intervención.

Sin embargo, debemos ser prudentes al atribuir los resultados exclusivamente a las medidas CPTED. Pueden intervenir otros factores, como cambios sociales o económicos, o circunstancias extraordinarias como la pandemia de la COVID-19. Siempre que sea posible, conviene comparar la evolución con espacios similares donde no se haya intervenido.

La clave no está únicamente en demostrar que hemos ejecutado las actuaciones previstas, sino en comprobar si han producido los cambios que buscábamos. Porque invertir en mejorar un espacio público no significa necesariamente haber mejorado su seguridad: debemos ser capaces de medirlo, escuchar a quienes lo utilizan y corregir aquello que no funciona.

“Invertir en mejorar un espacio público no significa necesariamente haber mejorado su seguridad”

USECIM: La aplicación de CPTED exige conocimientos que van más allá de la formación policial convencional. ¿Qué competencias deberían adquirir los agentes y, especialmente, los mandos de las Policías Locales para intervenir con solvencia en proyectos de prevención mediante el diseño ambiental?

JOAN JORDÁN: La aplicación de CPTED requiere ampliar la formación policial tradicional, incorporando conocimientos de criminología ambiental, prevención situacional, diseño urbano y análisis de riesgos. Pero, sobre todo, exige aprender a observar el entorno desde una perspectiva preventiva, comprendiendo cómo los espacios, las actividades y las relaciones sociales influyen en la seguridad.

Los agentes deben saber identificar factores de riesgo, interpretar datos delictivos, analizar la percepción de seguridad y realizar diagnósticos mediante herramientas como las marchas exploratorias y la observación directa. También necesitan habilidades de comunicación, escucha activa, mediación y participación comunitaria, con perspectiva de género, diversidad y accesibilidad.

Para los mandos, el reto es principalmente estratégico y de liderazgo. Además de interpretar proyectos urbanísticos, elaborar informes preventivos y evaluar resultados, deben desarrollar competencias de liderazgo ágil, como señalaba anteriormente: coordinar equipos multidisciplinares, delegar responsabilidades, fomentar la autonomía, gestionar el cambio y adaptar las actuaciones a las necesidades del entorno. Todo ello desde un liderazgo colaborativo que facilite el trabajo transversal entre los diferentes servicios municipales.

El salto cualitativo no consiste únicamente en formar policías que sepan identificar riesgos, sino en preparar mandos capaces de transformar ese conocimiento en proyectos compartidos. Porque liderar la prevención no es tener todas las respuestas, sino saber conectar profesionales, aprovechar su talento y conseguir que las soluciones se construyan entre todos, con los equipos policiales, con los demás servicios municipales y con la propia ciudadanía. Esa es la competencia decisiva que necesitan los mandos del futuro.

Entrevista en Canal de Noticias USECIM: La seguridad también se construye desde el diseño urbano, con Joan Jordán.

USECIM: Más allá de las experiencias concretas y del creciente interés profesional por esta metodología, ¿cuál es, a su juicio, el grado real de implantación de CPTED en los municipios españoles? ¿Existen administraciones que la hayan incorporado de manera estable a sus procedimientos de planificación y gestión de la seguridad, o continúa dependiendo principalmente de iniciativas individuales?

JOAN JORDÁN: Considero que la implantación de CPTED en los municipios españoles todavía es limitada y desigual, aunque se observa un interés creciente. Debemos diferenciar entre los ayuntamientos que conocen y aplican expresamente esta metodología y aquellos que, sin identificarla como CPTED, ya desarrollan actuaciones preventivas desde una perspectiva transversal, abordando las causas de los problemas de seguridad y convivencia.

En los últimos años se han producido avances importantes en formación, divulgación y sensibilización. Un ejemplo es la guía publicada por la Diputación de Barcelona en colaboración con ACPIDA, de la que hablaré más adelante. Sin embargo, una cosa es conocer la metodología y otra muy distinta incorporarla de manera sistemática a los procedimientos de planificación, gestión y evaluación municipal.

Desde mi experiencia, todavía existe una dependencia importante de la iniciativa y el compromiso de determinados profesionales y responsables públicos. El reto es superar esta situación mediante formación especializada, protocolos de actuación y estructuras de coordinación que permitan dar continuidad a los proyectos, independientemente de los cambios organizativos o de las personas que los impulsan.

Estamos avanzando en el conocimiento de CPTED, pero todavía tenemos camino por recorrer en su implantación institucional. El objetivo debe ser que deje de depender de la voluntad de unos pocos profesionales y se convierta en una forma habitual de trabajar de los ayuntamientos. Porque una metodología preventiva no debería desaparecer cuando cambia la persona que la impulsa.

En el ámbito de las publicaciones, destacaría la guía Prevención de la inseguridad por medio del diseño de espacios, publicada por la Diputación de Barcelona, así como la obra 40 años de ventanas rotas. Luces y sombras, en la que se hace un balance equilibrado del alcance real de la famosa teoría criminológica y de sus consecuencias. Ambos contribuyen, desde perspectivas diferentes, a difundir el conocimiento sobre la prevención y su aplicación en el entorno urbano.

“El éxito de nuestra asociación no se medirá por las jornadas que organicemos o las publicaciones que editemos, sino por nuestra capacidad de conseguir que ese conocimiento se traduzca en mejoras reales”

USECIM: Desde ACPIDA trabajan en la difusión de la metodología CPTED y en la colaboración con organizaciones académicas y profesionales, incluida la International CPTED Association. ¿Cuáles son actualmente sus principales líneas de actuación y qué iniciativas están desarrollando para favorecer su implantación en las administraciones locales?

JOAN JORDÁN: Desde ACPIDA trabajamos principalmente en dos líneas: la elaboración de herramientas prácticas para facilitar la aplicación de CPTED en los municipios y la formación de profesionales de las administraciones locales.

En cuanto a la formación, hemos desarrollado actividades dirigidas a profesionales de distintos ámbitos municipales en diversas localidades de Cataluña, además de organizar seminarios e intercambios de experiencias. En esta línea, hemos establecido un convenio de colaboración con la Escola de Prevenció i Seguretat Integral (EPSI) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) para impulsar, a partir de 2027, formación especializada en metodología CPTED, homologada por el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC). Esta iniciativa representa un paso importante para reforzar la capacitación y el reconocimiento profesional en esta materia.

Paralelamente, impulsamos la cooperación con administraciones, universidades y organizaciones profesionales, incluida la International CPTED Association (ICA), para compartir conocimientos, experiencias y buenas prácticas.

Nuestro objetivo desde ACPIDA es dar un paso más: pasar de divulgar CPTED a facilitar su aplicación real en los municipios. Para conseguirlo, necesitamos profesionales formados, colaboración entre instituciones y herramientas que puedan incorporarse al trabajo cotidiano. Porque el éxito de nuestra asociación no se medirá por las jornadas que organicemos o las publicaciones que editemos, sino por nuestra capacidad de conseguir que ese conocimiento se traduzca en mejoras reales para nuestras ciudades y sus habitantes.

Joan Jordán Domènech, especialista en prevención del delito mediante el diseño ambiental CPTED

Joan Jordán Domènech, especialista en prevención del delito mediante el diseño ambiental CPTED.

USECIM: Para finalizar, ¿qué recomendaría a un jefe de Policía Local o a un responsable municipal que quisiera incorporar por primera vez criterios CPTED a su estrategia de seguridad y cuáles considera que son las principales dificultades para consolidar este enfoque en los municipios españoles?

JOAN JORDÁN: Mi recomendación a un jefe de Policía Local sería aprovechar su conocimiento del municipio y realizar un análisis estratégico, utilizando herramientas como el DAFO para identificar las capacidades de la organización y las oportunidades de aplicar CPTED. Empezaría con un proyecto piloto, objetivos claros y resultados evaluables. Algo muy concreto: elegir un lugar del municipio con numerosas incidencias, sentarse con urbanismo y con los vecinos y plantear un primer proyecto CPTED en seis meses. No hace falta esperar a tener el plan perfecto; lo importante es empezar a caminar.

El compromiso político y el liderazgo directivo son fundamentales. Los responsables municipales deben incorporar CPTED a sus prioridades de gobierno, mientras que los mandos policiales y técnicos deben transformar esa orientación en proyectos concretos. Para ello, es esencial identificar y aprovechar el talento existente en la organización, impulsar equipos multidisciplinares y aplicar herramientas de dirección por objetivos y gestión por procesos.

Las principales dificultades son la falta de formación especializada, las estructuras administrativas compartimentadas, la resistencia al cambio y el predominio de las urgencias sobre la planificación. Superarlas requiere liderazgo colaborativo, coordinación y mejora continua.

Implantar CPTED no depende únicamente de disponer de más recursos, sino de tener visión política, liderazgo directivo y capacidad para movilizar el talento de la organización. El reto es transformar el conocimiento que ya tenemos en decisiones compartidas y conseguir que la prevención forme parte de la cultura de gestión municipal. Porque una ciudad segura no se improvisa cuando surgen los problemas, se planifica, se diseña y se construye cada día, junto con las personas que la habitan.

OSCAR ETXEBARRIA

OTROS ARTÍCULOS

El futuro de las armas no letales, a debate

El futuro de las armas no letales, a debate

La evolución de los medios de intervención policial está abriendo nuevas posibilidades para afrontar situaciones de riesgo mediante herramientas que permitan ampliar las alternativas de respuesta, mantener distancias de seguridad y reducir las consecuencias...

Agente Tutor: prevenir la violencia sexual entre menores

Agente Tutor: prevenir la violencia sexual entre menores

La prevención de la violencia sexual entre menores y adolescentes obliga a actuar antes de que determinadas conductas desemboquen en situaciones que requieran una respuesta policial, judicial o asistencial. El entorno educativo, las relaciones digitales, la detección...

USECIM Madrid Summit: liderazgo en Seguridad y Emergencias. 17-18 de febrero 2027 (La Nave, Villaverde)
USECIM Awards VII edición
error: