La evolución de las policías locales y su marco competencial, la coordinación entre administraciones y servicios de emergencias y las nuevas exigencias de liderazgo constituyen algunos de los principales desafíos de la seguridad pública. En un escenario marcado por riesgos cada vez más complejos, la capacidad para anticiparse, compartir información y adoptar decisiones operativas adquiere una importancia creciente.
Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, conoce estos ámbitos desde responsabilidades operativas, de mando, de gestión y de dirección política. Su trayectoria vinculada a los servicios de emergencias y la protección civil le permite abordar los retos actuales desde una perspectiva que combina la experiencia sobre el terreno con la responsabilidad institucional.
En esta entrevista con Canal de Noticias USECIM, Novillo reconoce que la realidad operativa de las policías locales ha evolucionado más deprisa que algunos marcos normativos y aborda la necesidad de avanzar en la delimitación de funciones, la formación y la coordinación policial. También analiza los obstáculos que dificultan la cooperación entre administraciones, las lecciones aprendidas de las grandes emergencias, la prevención de nuevos riesgos y el papel de quienes ejercen responsabilidades de dirección y mando.
USECIM: La seguridad pública exige hoy la intervención coordinada de administraciones, cuerpos policiales y servicios de emergencias con competencias y capacidades diferentes. Desde la experiencia acumulada en sus distintas responsabilidades, ¿cómo entiende el papel que debe desempeñar la Comunidad de Madrid dentro de ese sistema y en qué ámbitos considera que existe todavía margen para avanzar?
CARLOS NOVILLO: La Comunidad de Madrid debe actuar como elemento integrador, respetando las competencias del Estado y la autonomía municipal, pero asegurando que todos los recursos funcionen como un único sistema cuando el ciudadano los necesita.
Nuestra Consejería reúne medio ambiente, agricultura, agua e interior porque la protección del territorio y la de las personas forman parte de una misma realidad: tierra, agua, aire y fuego están conectados. Esa es la lógica con la que pusimos en marcha el Sistema Integrado de Protección Civil y Emergencias y consolidamos la plena operatividad de ASEM112.
Su eficacia se ha acreditado con el COVID, la borrasca Filomena, las danas, el apagón de abril de 2025 y, de forma especialmente exigente, el incendio de la Sierra Oeste. La filosofía de este sistema es que la coordinación no empieza cuando se activa una emergencia, sino que se construye antes, desde la planificación, la prevención y la disposición de medios y recursos.
USECIM: Las policías locales han ido asumiendo en los últimos años una presencia cada vez mayor en ámbitos de seguridad ciudadana que trascienden sus funciones más tradicionales. ¿Considera que existe hoy una distancia entre el papel que desempeñan realmente estos cuerpos y el marco competencial con el que fueron concebidos? ¿Hacia dónde cree que debería evolucionar ese modelo?
CARLOS NOVILLO: Las policías locales son ya una pieza esencial de la seguridad pública por su proximidad, su conocimiento del territorio y su capacidad de primera respuesta. La realidad operativa ha evolucionado más deprisa que algunos marcos normativos.
Hoy trabajan en convivencia, seguridad vial, protección de colectivos vulnerables, policía administrativa, grandes eventos y apoyo ante emergencias. El modelo debe reconocer esa realidad con seguridad jurídica, formación y medios, en coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La evolución debe dirigirse hacia una delimitación más clara y amplia de funciones, mayor acceso a información útil, procedimientos interoperables y una especialización proporcionada al tamaño y las necesidades de cada municipio.
Nuestro objetivo no es que todos hagan lo mismo, sino que sus capacidades sean complementarias y que la respuesta al ciudadano sea rápida, coordinada y homogénea.

Una agente de la Policía Local de Alcobendas durante un dispositivo de regulación del tráfico.
USECIM: La Comunidad de Madrid reúne policías locales con dimensiones, recursos y capacidades operativas muy diferentes. ¿Hasta dónde considera que debe avanzar la coordinación autonómica para favorecer una mayor homogeneidad entre los cuerpos sin menoscabar la autonomía organizativa de los ayuntamientos?
CARLOS NOVILLO: La coordinación autonómica debe garantizar estándares comunes de calidad sin imponer una uniformidad ajena a la realidad de cada municipio.
Homogeneizar significa compartir criterios de selección y formación, procedimientos básicos, equipamiento interoperable, herramientas digitales y canales de cooperación. No significa decidir desde la Comunidad cómo debe organizar cada ayuntamiento su plantilla.
ESICAM179 responde precisamente a ese equilibrio. Con una inversión anual cercana a 67 millones de euros, permite apoyar financieramente a los municipios, modernizar sus cuerpos y reducir diferencias de capacidad.
En esa misma línea, aprobaremos el decreto que regulará la colaboración de la Comunidad con los ayuntamientos en los procesos selectivos de nuevo ingreso en la categoría básica de Policía Local. Serán procesos más homogéneos, eficaces y menos gravosos, especialmente para los municipios pequeños.
La Comunidad debe actuar como plataforma de recursos y coordinación, mientras cada ayuntamiento conserva la organización de su servicio.
“La coordinación autonómica debe garantizar estándares comunes de calidad sin imponer una uniformidad ajena a la realidad de cada municipio”
USECIM: La creciente especialización de las policías locales obliga también a revisar de forma permanente su formación. Más allá de la capacitación de acceso y de la actualización operativa, ¿qué competencias considera prioritario reforzar hoy en los agentes y, especialmente, en quienes ejercen funciones de mando?
CARLOS NOVILLO: La formación debe anticiparse a los riesgos y acercarse todo lo posible a la realidad de una intervención.
Debemos reforzar la capacidad para atender a personas vulnerables, la actuación ante emergencias de salud mental, la ciberdelincuencia, la seguridad vial, la mediación, la comunicación y el uso respetuoso de nuevas tecnologías.
En lo que se refiere a los mandos, son prioritarios el liderazgo, el análisis de riesgos, la dirección de dispositivos complejos, la gestión de equipos y la coordinación interinstitucional.
El IFISE ha formado a más de 9.000 alumnos cada año entre 2023 y 2025. En 2027 reforzaremos su modelo, mejoraremos sus instalaciones, aprobaremos su reglamento de organización y funcionamiento e impulsaremos la formación especializada en drones.
Su gran valor es reunir a policías locales, bomberos, agentes forestales, protección civil y otros profesionales para generar un lenguaje operativo común.
La formación debe ser continua, práctica y evaluable, basada en simulaciones y ejercicios conjuntos.
USECIM: En los municipios de menor población, mantener determinados servicios policiales con medios exclusivamente propios puede resultar especialmente complejo. La Comunidad de Madrid está impulsando fórmulas de asociación entre municipios para compartir servicios de Policía Local. ¿Qué recorrido considera que puede tener este modelo y qué condiciones deben darse para que suponga una mejora real de la capacidad operativa?
CARLOS NOVILLO: Es un modelo con recorrido porque permite que los municipios pequeños compartan capacidad operativa sin perder la cercanía del servicio.
En el marco de ESICAM, que antes citaba, hemos impulsado los convenios para la prestación conjunta de Policía Local, que han pasado de tres en 2023 a diez en la actualidad.
Contamos también con la contribución del Centro de Coordinación Municipal (CECOM), incardinado en la Agencia, que coordina policías locales y protección civil y apoya el seguimiento de incidencias del Madrid 112. Cuenta ya con 66 cuerpos de Policía Local integrados y otros tres en tramitación.
Es evidente que creemos en el modelo asociativo por el que pregunta, no solo como mera estructura administrativa, sino como una fórmula con una traducción directa en más presencia, mejores tiempos de respuesta y una capacidad preventiva real y medible.

Un agente de la Policía Local de Getafe supervisa las imágenes de las cámaras de videovigilancia desde una sala de control.
USECIM: Las grandes emergencias obligan a trabajar conjuntamente a servicios con estructuras, procedimientos y cadenas de mando diferentes. Desde su experiencia tanto operativa como de gestión, ¿dónde considera que están hoy los principales retos para conseguir una respuesta verdaderamente integrada entre policías, bomberos, servicios sanitarios de emergencia y protección civil?
CARLOS NOVILLO: El reto es convertir muchos servicios excelentes en una sola respuesta. Para ello se necesitan mando y control claros, información compartida, comunicaciones robustas y procedimientos entrenados.
La plena operatividad de ASEM112 ha consolidado un modelo capaz de integrar la recepción de llamadas, la movilización de recursos y la coordinación de la emergencia.
La experiencia del incendio de Sierra Oeste lo demuestra: durante siete jornadas críticas trabajaron más de 2.000 efectivos; se evacuaron 12 municipios y se confinaron cuatro, con 56.500 personas directamente implicadas, sin un solo fallecido ni herido.
Un resultado así no es casualidad: es anticipación, profesionalidad y trabajo conjunto.
Debemos seguir mejorando los puestos de mando interoperables, la cartografía común, las comunicaciones redundantes y los ejercicios multirriesgo con ayuntamientos, Estado y comunidades vecinas.
“El reto es convertir muchos servicios excelentes en una sola respuesta”
USECIM: Cada gran emergencia pone a prueba la planificación, los procedimientos y la capacidad de coordinación de las organizaciones que intervienen. ¿Cómo debe trasladarse la experiencia obtenida después de estos episodios a cambios efectivos en protocolos, formación y toma de decisiones, evitando que las lecciones aprendidas queden únicamente sobre el papel?
CARLOS NOVILLO: Una emergencia no debe darse por cerrada hasta que sus enseñanzas se convierten en decisiones.
Hay que recopilar datos, escuchar a todos los intervinientes, identificar aciertos y fallos, asignar responsables y plazos y comprobar después que las mejoras se han implantado. El análisis no debe buscar culpables, sino fortalecer el sistema.
La experiencia reciente nos ha obligado a revisar escenarios que antes parecían excepcionales: apagones prolongados, tormentas extremas o incendios capaces de relacionarse atmosféricamente y afectar a varias comunidades.
En Sierra Oeste, la previsión de los analistas permitió anticipar un escenario potencial de más de 100.000 hectáreas y hasta un millón y medio de personas que podrían haber necesitado evacuación. Esa anticipación orientó decisiones críticas.
Las conclusiones deben traducirse en protocolos, inversiones, formación y nuevos simulacros. Aprender significa corregir, entrenar y volver a medir.
USECIM: La protección civil no se limita a la respuesta cuando se produce una emergencia, sino que comprende también planificación, prevención y preparación de la población. ¿Considera que hemos avanzado suficientemente hacia esa cultura preventiva y qué papel deben desempeñar en ella las administraciones locales?
CARLOS NOVILLO: Hemos avanzado, pero aún debemos interiorizar que la protección civil comienza mucho antes del incidente.
Las administraciones locales son insustituibles porque conocen el territorio, los centros vulnerables y los canales de comunicación con sus vecinos.
En esa dirección va también una medida anunciada por la presidenta Ayuso en el último Debate del Estado de la Región. Me refiero al proyecto de impulsar una base de datos voluntaria de personas con movilidad reducida, integrada en el Sistema de Gestión de Emergencias de Madrid 112, para que los intervinientes conozcan su localización y los apoyos que pueden necesitar.
También vamos a llevar la prevención a las aulas con Viajeros del Fuego, un proyecto conjunto con Bomberos de Madrid para formar a los alumnos de 5.º de Primaria en autoprotección.
Esta iniciativa amplía una labor que ya alcanza cada curso a miles de escolares: más de 10.000 con el Cuerpo de Bomberos y más de 10.500 en las actividades del 112, además de una plataforma digital preparada para llegar simultáneamente a 50.000 alumnos.
Una sociedad preparada facilita la respuesta y salva vidas.

Un helicóptero participa en las labores de extinción de un incendio forestal.
USECIM: Los fenómenos que afectan a la seguridad ciudadana evolucionan con rapidez y obligan a las organizaciones policiales a adaptar capacidades, especialidades y formas de trabajo. ¿Considera que nuestras estructuras policiales tienen hoy suficiente capacidad de adaptación y cuáles son, a su juicio, los ámbitos en los que resulta más necesario anticiparse?
CARLOS NOVILLO: Nuestras estructuras han demostrado capacidad de adaptación, pero los riesgos evolucionan con una rapidez que obliga a actualizar organización, formación y tecnología.
Debemos anticiparnos en ciberdelincuencia, fraude digital, uso ilícito de drones, protección de infraestructuras críticas, violencia contra personas vulnerables y emergencias tecnológicas.
El apagón de abril de 2025 mostró cómo una interrupción de un servicio esencial puede convertirse simultáneamente en un problema de seguridad, movilidad, atención sanitaria y protección civil.
Por eso reforzaremos las especialidades: además del grupo de riesgos biológicos, químicos y radiológicos, crearemos un Grupo Especial de Refuerzo en Incendios Forestales en el nuevo parque de Villanueva de la Cañada.
También incorporaremos drones al Cuerpo de Agentes Forestales para policía ambiental, investigación de incendios y coordinación con el 112. Seguiremos reforzando, asimismo, la red TETRA, una red digital de radio móvil segura que conecta a los servicios de emergencia y ayuntamientos de la región.
Adaptarse no es solo reaccionar más deprisa, sino también detectar señales y preparar capacidades antes de que el riesgo se materialice.
“Adaptarse no es solo reaccionar más deprisa, sino también detectar señales y preparar capacidades antes de que el riesgo se materialice”
USECIM: Las organizaciones de seguridad disponen cada vez de más tecnología y de mayor capacidad para generar información. ¿Estamos avanzando al mismo ritmo en la capacidad para compartir, analizar y transformar esa información en decisiones operativas? ¿Dónde considera que están hoy los principales retos?
CARLOS NOVILLO: El verdadero salto está en integrar información fiable, analizarla a tiempo y compartirla con garantías entre quienes deben actuar.
Lo hemos visto en la gestión de avenidas extraordinarias: la coordinación entre Canal de Isabel II y ASEM112 permitió combinar conocimiento hidráulico, información meteorológica y respuesta de emergencias para anticipar escenarios y proteger a la población.
En Sierra Oeste, el análisis técnico permitió prever la posible unión de varios incendios y fijar una línea de contención decisiva en la M-509.
Queremos aplicar esa misma lógica a VinfoPol, el nuevo software de gestión policial que se ofrece gratuitamente a los cuerpos locales: tecnología con una finalidad operativa concreta.
Debemos avanzar en cartografía común, sensorización, analítica e inteligencia artificial, siempre con supervisión humana, trazabilidad, ciberseguridad y protección de derechos. Y, por supuesto, con capacidad de gestión de las crisis, porque el exceso de información no gestionada es tan malo como la falta de información.

Carlos Novillo durante una visita de trabajo relacionada con las competencias medioambientales de la Comunidad de Madrid.
USECIM: Dirigir organizaciones de seguridad y emergencias exige tomar decisiones en escenarios cada vez más complejos y, en ocasiones, con información incompleta y bajo una fuerte presión. Desde su propia experiencia de mando y gestión, ¿qué capacidades considera hoy imprescindibles en quienes tienen la responsabilidad de dirigir estos servicios?
CARLOS NOVILLO: Un mando debe combinar competencia técnica, criterio, serenidad y capacidad para asumir responsabilidades. Debe distinguir lo importante de lo urgente, decidir con información incompleta y rectificar cuando cambian las circunstancias.
En una gran emergencia tiene que escuchar a los especialistas, fijar prioridades comprensibles y mantener una visión conjunta de la operación. Para mí existe un orden que no admite dudas: primero, proteger vidas; después, viviendas y bienes; y, finalmente, el territorio.
También es esencial comunicar con claridad a los equipos, a las instituciones y a la ciudadanía, sin ocultar la incertidumbre. El liderazgo incluye cuidar a quienes intervienen y aprender después de cada episodio.
La autoridad no se basa solo en el rango: se sostiene en la competencia, la coherencia y la confianza construida antes de la crisis.
“La autoridad no se basa solo en el rango: se sostiene en la competencia, la coherencia y la confianza construida antes de la crisis”
USECIM: La seguridad pública se desarrolla sobre un reparto de competencias entre el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos que obliga a una cooperación permanente. Desde una perspectiva operativa, ¿qué obstáculos siguen dificultando una coordinación y un intercambio de información más eficaces entre los distintos cuerpos y administraciones?
CARLOS NOVILLO: Persisten tres obstáculos: sistemas tecnológicos que no siempre son compatibles, procedimientos distintos y una interpretación demasiado rígida de las fronteras competenciales.
A veces, los mecanismos de enlace dependen más de relaciones personales que de estructuras permanentes. Las grandes emergencias no entienden de límites administrativos.
En Sierra Oeste fue necesario trabajar con diez comunidades autónomas, la UME, medios estatales y el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Esa experiencia demuestra que necesitamos convenios claros, estándares comunes, puntos de contacto activables de inmediato y planificación compartida entre territorios vecinos.
La protección de datos y la seguridad de la información son imprescindibles, pero deben permitir compartir lo necesario con finalidad legítima y trazabilidad.
El reparto competencial debe ordenar la respuesta, no ralentizarla.
USECIM: Tanto en seguridad como en emergencias, buena parte del éxito de una organización se juega antes de que se produzca el incidente. ¿Estamos dedicando suficientes capacidades a la prevención, el análisis de riesgos y la anticipación, o continúa teniendo demasiado peso una cultura fundamentalmente reactiva?
CARLOS NOVILLO: La prevención es menos visible que la respuesta, pero es la inversión más eficaz.
Madrid cuenta hoy con más superficie arbolada que en ningún otro momento del último siglo, y esa buena noticia plantea también una obligación: gestionar masas forestales más extensas y densas para hacerlas resistentes al fuego.
El Plan Madrid Forestal 2026-2030 moviliza 159,7 millones de euros para reducir combustible vegetal, ordenar los montes y recuperar un paisaje en mosaico. Gestionar el bosque no es degradarlo ni abandonarlo, sino protegerlo.
El pastoreo preventivo ya incorpora más de 20.000 cabezas de ganado en las fajas cortafuegos y demuestra que prevención, actividad agraria y conservación pueden reforzarse mutuamente.
A ello se suma un INFOMA 2026 con más de 52,7 millones de euros, 22 parques y 1.680 bomberos. En 2025, el 74 % de los potenciales incendios quedó en conato; en 2026, hasta el 6 de septiembre, la cifra alcanzó el 78 %.
Son resultados de planificación, despliegue y primera intervención. Esta cultura debe extenderse a todos los riesgos mediante análisis, mantenimiento, formación y continuidad de servicios esenciales.

Alumnos de Policía Municipal de Móstoles durante una actividad formativa.
USECIM: Si proyectamos la mirada hacia los próximos cinco o diez años, ¿qué cambios cree que van a transformar de manera más profunda la seguridad y la gestión de emergencias y cuáles deberían empezar a preparar desde ahora quienes tienen responsabilidades de dirección y mando?
CARLOS NOVILLO: Afrontaremos riesgos más complejos y conectados: fenómenos meteorológicos extremos, incendios de gran intensidad y emergencias encadenadas.
Tenemos que contar con procedimientos capaces de anticiparse, cooperar y asegurar las funciones esenciales incluso en los peores escenarios. Eso exige planes de continuidad, capacidad logística, comunicaciones alternativas, perfiles profesionales especializados y una formación orientada a decidir bajo incertidumbre.
La visión debe ser integral: el bosque no es solo biodiversidad; también es agua, suelo, economía rural y seguridad. Del mismo modo, una infraestructura hidráulica o energética forma parte de la capacidad de resistencia de una región.
Frente a un problema que crece, el futuro no consistirá únicamente en disponer de más medios, sino en conectar mejor el conocimiento técnico, la capacidad operativa y la responsabilidad de decidir.
“Frente a un problema que crece, el futuro no consistirá únicamente en disponer de más medios, sino en conectar mejor el conocimiento técnico, la capacidad operativa y la responsabilidad de decidir”
USECIM: Su trayectoria le ha permitido conocer la seguridad y las emergencias desde responsabilidades operativas, de mando, de gestión y, actualmente, desde la dirección política. ¿Qué le ha enseñado ese recorrido sobre la distancia que puede existir entre las decisiones que se adoptan desde las instituciones y las necesidades de quienes tienen que aplicarlas sobre el terreno?
CARLOS NOVILLO: Me ha enseñado que una decisión solo es buena si puede aplicarse con claridad, seguridad y medios suficientes. Desde un despacho es fácil redactar procedimientos impecables que, bajo presión, resulten demasiado complejos.
Por eso, quienes intervienen deben participar desde el principio en el diseño de planes y protocolos, y las decisiones deben probarse mediante ejercicios realistas.
La política tiene que fijar prioridades, proporcionar recursos, eliminar barreras y rendir cuentas, sin invadir el criterio técnico ni la cadena de mando operativa. También debe escuchar cuando la experiencia obliga a cambiar las reglas.
El incendio de Sierra Oeste mostró que no podemos modificar el clima en el plazo que necesitamos, pero sí adaptar leyes, gestionar el territorio y actuar antes.
La mejor política pública conecta objetivos institucionales con conocimiento práctico: estar antes, durante y después de la emergencia.













