El Departamento de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona han actualizado el marco que regula la coordinación entre la Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos d’Esquadra, sustituyendo el convenio suscrito en 2005 con motivo del despliegue de la policía autonómica en la ciudad.
Veinte años después, el nuevo acuerdo parte de una realidad policial distinta y amplía los ámbitos de cooperación entre ambos cuerpos. El intercambio de información, el acceso a bases de datos y sistemas de videovigilancia, la recepción de denuncias, la investigación de determinadas tipologías delictivas, la atención a las víctimas de violencia de género y doméstica y la homogeneización de procedimientos forman parte de un marco que busca reforzar la complementariedad sin modificar la distribución legal de competencias.
Uno de los cambios de mayor alcance afecta a la Guardia Urbana, que asumirá progresivamente la recepción de denuncias penales en sus oficinas de atención ciudadana y podrá tramitar e investigar determinadas infracciones penales cometidas en Barcelona. Paralelamente, el convenio establece mecanismos para delimitar cuándo una investigación debe ser asumida por Mossos d’Esquadra y contempla incluso la incorporación de agentes de la Guardia Urbana a investigaciones dirigidas por el cuerpo autonómico o la constitución de equipos conjuntos.
El acuerdo refuerza también la dimensión operativa de la coordinación. Ambos cuerpos compartirán información, determinados sistemas y recursos, mantendrán mecanismos permanentes de comunicación y deberán intervenir ante situaciones flagrantes de riesgo, aunque la competencia corresponda inicialmente al otro cuerpo.
Buena parte de este nuevo modelo deberá concretarse ahora mediante protocolos operativos específicos. Canal de Noticias USECIM analiza el alcance del convenio con el Intendente Mayor Pedro Velázquez, jefe de la Guardia Urbana de Barcelona, y con la comisaria Montserrat Estruch, jefa de la Región Policial Metropolitana Barcelona de Mossos d’Esquadra.
Pedro Velázquez | Guardia Urbana de Barcelona
USECIM: El convenio de 2005 respondió a un momento muy concreto, el despliegue de Mossos d’Esquadra en Barcelona. Veinte años después, ¿qué había cambiado en el funcionamiento cotidiano de ambos cuerpos para que resultara necesario actualizar aquel marco?
PEDRO VELÁZQUEZ: Yo no lo plantearía como que el modelo de 2005 hubiera dejado de funcionar. Al contrario: estos veinte años han permitido que ambos cuerpos acumulen una experiencia compartida muy importante. La coordinación cotidiana, la Sala Conjunta de Mando, la integración en sistemas como el SIP, RESCAT o el 112, y la cooperación en ámbitos como la atención a las víctimas han hecho que la realidad operativa avanzara mucho respecto al punto de partida.
Lo que necesitábamos era que el marco formal evolucionara con esa realidad. La ciudad también ha cambiado, los fenómenos de seguridad son más complejos y la ciudadanía espera respuestas más ágiles e integradas. Este convenio no parte de cero ni cuestiona la distribución legal de competencias: la actualiza, ordena mejor los espacios de colaboración y permite aprovechar capacidades que ya existen. Si el acuerdo de 2005 estuvo muy ligado al despliegue de Mossos d’Esquadra en Barcelona, este responde a una etapa de mayor madurez y corresponsabilidad del sistema de seguridad de la ciudad.

USECIM: El nuevo convenio incorpora principios como la subsidiariedad, la complementariedad, la intervención mínima obligada, la planificación conjunta y la optimización de recursos. Desde la perspectiva de la Guardia Urbana, ¿cómo se traduce esta concepción de ambos cuerpos como partes de un mismo sistema de seguridad en el servicio diario?
PEDRO VELÁZQUEZ: Hay una idea muy sencilla: para la ciudadanía, el sistema debe responder antes que el organigrama. Si una patrulla se encuentra ante una situación urgente, lo importante es que actúe, proteja, adopte las primeras medidas y active al cuerpo que deba asumir después la responsabilidad.
El convenio convierte esa lógica en una regla compartida. Ahora bien, complementariedad no significa que todos hagamos de todo. Al contrario: exige saber con claridad qué corresponde a cada cuerpo, compartir la información necesaria y disponer de protocolos que eviten vacíos o duplicidades.
Y la complementariedad también debe producirse antes de la intervención: en la planificación. Significa analizar con una visión conjunta las necesidades y los riesgos de la ciudad, anticipar escenarios, ordenar los recursos y decidir qué puede aportar cada cuerpo allí donde resulte más útil. Me parece una visión bastante madura del trabajo policial: dos cuerpos con identidades y responsabilidades propias, pero formando parte de un mismo sistema. La coordinación es buena cuando el ciudadano no percibe las costuras entre organizaciones y, al mismo tiempo, cada profesional sabe exactamente qué debe hacer y quién debe continuar la actuación.
USECIM: Uno de los cambios de mayor alcance es que la Guardia Urbana asumirá progresivamente la recepción de denuncias por ilícitos penales en sus oficinas de atención ciudadana hasta extender el servicio a todas sus unidades territoriales. ¿Qué supone este paso para el cuerpo y qué condiciones deben darse para desplegarlo con garantías?
PEDRO VELÁZQUEZ: Supone un paso importante porque acerca un servicio policial básico a la red territorial de la Guardia Urbana. Una persona que acude a una de nuestras dependencias no debería ser derivada innecesariamente si podemos atenderla con todas las garantías. Esa proximidad puede mejorar la accesibilidad, reducir desplazamientos y dar más continuidad a la primera atención.
Pero precisamente por su importancia debemos hacerlo de forma gradual y rigurosa. El convenio prevé la adecuación de los equipamientos y de los recursos, el uso de los sistemas policiales comunes, la aplicación de procedimientos homogéneos y una delimitación clara de aquellos delitos que, por su gravedad o naturaleza, requieren atención especializada de Mossos d’Esquadra. A eso hay que añadir formación, supervisión y evaluación. El objetivo no es abrir más puntos de denuncia como un fin en sí mismo, sino ofrecer un servicio de la misma calidad con independencia de la dependencia policial a la que acuda la ciudadanía.
“Para la ciudadanía, el sistema debe responder antes que el organigrama. Si una patrulla se encuentra ante una situación urgente, lo importante es que actúe, proteja, adopte las primeras medidas y active al cuerpo que deba asumir después la responsabilidad”
USECIM: La ampliación de funciones no depende únicamente de habilitar nuevas actuaciones, sino también de organización, formación, recursos, supervisión y procedimientos comunes. ¿Qué cambios deberá abordar la Guardia Urbana para integrar estas nuevas responsabilidades en su estructura sin afectar al resto de servicios que presta en la ciudad?
PEDRO VELÁZQUEZ: Este es probablemente uno de los retos menos visibles y, a la vez, más importantes. Las nuevas funciones no se incorporan realmente el día que se firma un convenio. Hay que preparar la organización: seleccionar y formar personal, adaptar procedimientos, definir supervisión y apoyo, garantizar los accesos a los sistemas, ordenar cargas de trabajo y desplegar las nuevas capacidades con una secuencia razonable.
También tendremos que adaptar físicamente algunas dependencias a las nuevas funciones de atención a la ciudadanía, garantizando condiciones adecuadas de privacidad, accesibilidad y funcionalidad, pero manteniendo el modelo de espacios próximos y amables que queremos ofrecer a las personas que acuden a la Guardia Urbana.
Además, tenemos que hacerlo sin debilitar aquello que constituye la función cotidiana de una policía de ciudad: la proximidad, la convivencia, la seguridad viaria, la policía administrativa, la respuesta a las incidencias y la agenda diaria de Barcelona. Sería un error confundir modernización con acumulación de tareas. Para nosotros, avanzar significa asumir bien las responsabilidades acordadas y conectarlas correctamente con las capacidades de Mossos. Por eso el despliegue tendrá que ser progresivo, dimensionado y evaluado. El convenio abre posibilidades muy relevantes; ahora nos corresponde convertirlas en organización, formación, espacios y procedimientos sólidos.

USECIM: Incluso cuando la investigación corresponda posteriormente a Mossos, la Guardia Urbana podrá recibir la denuncia y realizar actuaciones de prevención y aseguramiento, como preservar pruebas e imágenes o identificar al presunto autor. ¿Qué puede aportar esta primera actuación a la calidad y continuidad de la investigación?
PEDRO VELÁZQUEZ: En una investigación, los primeros minutos pueden ser decisivos y parte de la información es muy perecedera. Preservar una imagen antes de que se pierda, asegurar una pieza de convicción, comprobar correctamente una identidad o documentar con precisión la primera información aportada por la víctima puede evitar pérdidas y facilitar mucho el trabajo posterior.
La proximidad de la Guardia Urbana hace que, en muchas ocasiones, seamos quienes tenemos ese primer contacto. Pero nuestra aportación no se limita a la inmediatez. La implantación territorial y el contacto cotidiano con la realidad de la ciudad generan un conocimiento operativo del entorno: lugares, establecimientos, vehículos, dinámicas recurrentes, incidencias y relaciones que, debidamente registradas, contrastadas y canalizadas a través de los sistemas policiales, pueden constituir información de contexto relevante para orientar o completar una investigación.
El valor del convenio es precisamente permitir que esa primera actuación y ese conocimiento territorial tengan continuidad dentro del sistema policial. Y aquí es igual de importante saber qué hacer como saber qué no hacer: el propio acuerdo delimita aquellas diligencias que deben quedar en manos de las unidades investigadoras para no condicionar ni hacer perder iniciativa a quien asuma el caso. Una buena coordinación no consiste en retener una investigación, sino en entregarla, cuando corresponda, con la información preservada, trazable y en las mejores condiciones posibles para que pueda continuar.
USECIM: Para desarrollar estas funciones, el convenio considera prioritario ampliar el acceso de la Guardia Urbana a bases de datos y aplicaciones policiales. ¿Hasta qué punto disponer de la información necesaria para cada actuación resulta determinante para que la coordinación sea realmente efectiva?
PEDRO VELÁZQUEZ: Es determinante. La información no es un complemento de la función policial: forma parte de la capacidad operativa. No tendría sentido pedir a una patrulla que reciba una denuncia, valore un riesgo o investigue determinados hechos si trabaja con una visión parcial de la información disponible.
Uno de los aspectos que considero más relevantes del convenio es precisamente su carácter recíproco. Se prevé ampliar el acceso de la Guardia Urbana a las bases de datos y aplicaciones necesarias para las funciones que asumimos y, al mismo tiempo, facilitar a Mossos determinados accesos a sistemas municipales, incluida la videovigilancia en los supuestos previstos. Eso permite trabajar con una imagen más completa de la realidad. Pero compartir información no significa abrir accesos indiscriminados: el convenio exige finalidad, perfiles de usuario, trazabilidad, auditoría y todas las garantías de protección de datos. Un modelo avanzado es el que comparte la información necesaria sin diluir responsabilidades ni garantías.
“Sería un error confundir modernización con acumulación de tareas. Para nosotros, avanzar significa asumir bien las responsabilidades acordadas y conectarlas correctamente con las capacidades de Mossos”
USECIM: En violencia de género y doméstica, el Servicio de Atención a la Víctima de la Guardia Urbana podrá asumir la valoración policial del riesgo, el seguimiento, las revaloraciones y medidas de protección respecto de las diligencias instruidas por el cuerpo. ¿Qué aporta este modelo a la continuidad de la atención y protección de las víctimas?
PEDRO VELÁZQUEZ: En violencia de género y doméstica, la continuidad también es una forma de protección. Cada cambio innecesario de interlocutor puede obligar a la víctima a repetir su relato, generar desorientación o hacer que información relevante pierda contexto.
El modelo permite que, respecto de las diligencias que instruya la Guardia Urbana, nuestro Servicio de Atención a la Víctima pueda asumir la valoración del riesgo, las revaloraciones, el seguimiento y las medidas de protección que correspondan. Esto puede dar mayor continuidad a la relación con la víctima y aprovechar la proximidad territorial para detectar cambios en su situación. Al mismo tiempo, la integración de personal de la Guardia Urbana en la URIV refuerza la homogeneidad de criterios y el trabajo conjunto con Mossos.
No se trata de multiplicar actores, sino de reducir costuras. La prioridad debe ser siempre la misma: que la víctima se sienta acompañada por un sistema coherente, con profesionales formados, procedimientos comunes y una protección adaptada a la evolución real del riesgo.
USECIM: El convenio contempla que agentes de Guardia Urbana puedan incorporarse a investigaciones dirigidas por Mossos e incluso constituirse equipos conjuntos. ¿Qué valor puede aportar en esas investigaciones el conocimiento territorial y operativo que posee la Guardia Urbana?
PEDRO VELÁZQUEZ: El conocimiento territorial no sustituye la especialización investigadora; la complementa. La Guardia Urbana está presente las veinticuatro horas en los diez distritos y trabaja diariamente con el espacio público, la movilidad, los establecimientos, las comunidades vecinales y la policía administrativa.
Esa presencia genera un conocimiento muy fino de lugares, dinámicas y relaciones que, en determinados casos, puede aportar contexto a una investigación. A veces una dirección, un vehículo, una actividad aparentemente menor o una reiteración de incidencias adquieren otro significado cuando se conectan con información investigadora más amplia. El convenio permite que, cuando una investigación exceda nuestro ámbito, agentes de la Guardia Urbana puedan incorporarse, en las condiciones que se establezcan, a equipos dirigidos por Mossos o a equipos conjuntos. Me parece una buena expresión de la complementariedad: la especialización investigadora de Mossos y el conocimiento territorial de una policía de proximidad suman más cuando trabajan conectados que cuando la información circula por separado.

USECIM: Una parte sustancial del acuerdo deberá concretarse ahora mediante protocolos operativos. ¿Qué tendrá que ocurrir para que dentro de unos años puedan afirmar que este convenio no solo amplió formalmente la colaboración, sino que mejoró realmente la respuesta policial en Barcelona?
PEDRO VELÁZQUEZ: Para mí, la prueba será bastante sencilla: que dentro de unos años podamos comprobar que la ciudadanía recibe una respuesta mejor. Menos derivaciones innecesarias, denuncias más accesibles, investigaciones que se traspasan sin perder información, víctimas mejor acompañadas, patrullas que saben qué hacer desde el primer momento y dos cuerpos capaces de compartir información y planificar recursos con normalidad. Firmar protocolos será imprescindible, pero no suficiente. La coordinación solo tiene sentido si después ocurre algo diferente. Tendremos que evaluar resultados, revisar procedimientos, corregir aquello que no funcione y mantener un equilibrio razonable en la aportación de recursos de ambos cuerpos. Y también habrá una dimensión cultural: que nuestros agentes vean la colaboración no como una excepción, sino como la forma habitual de trabajar cuando una situación requiere capacidades de los dos cuerpos.
El éxito no será hacer más cosas, sino conseguir que el sistema responda mejor, sin confundir responsabilidades y con la ciudadanía como referencia final.
Montserrat Estruch | Mossos d’Esquadra
USECIM: Comisaria, el convenio de 2005 estuvo estrechamente vinculado al despliegue de Mossos d’Esquadra en Barcelona. El firmado ahora parte de veinte años de experiencia compartida. Desde la perspectiva de Mossos, ¿qué revela este nuevo acuerdo sobre la evolución del modelo policial de la ciudad?
MONTSERRAT ESTRUCH: El convenio de 2005 sentó las bases de la coordinación entre Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana coincidiendo con el despliegue del cuerpo en Barcelona. Veinte años después, este nuevo acuerdo refleja la evolución hacia un modelo de seguridad pública más integrado, basado en la confianza, la coordinación operativa y el intercambio permanente de información.
Desde la perspectiva de los Mossos d’Esquadra, el convenio consolida una forma de trabajo en la que ambos cuerpos suman capacidades y conocimiento para dar una respuesta más ágil, eficaz y cercana a una ciudad cada vez más compleja. Su desarrollo a través de los protocolos y mecanismos de coordinación previstos permitirá concretar esta colaboración en el ámbito operativo. En definitiva, representa la madurez de un modelo compartido de seguridad al servicio de la ciudadanía.

USECIM: El convenio amplía la participación de la Guardia Urbana en la recepción de denuncias y la investigación de determinados delitos, manteniendo el marco competencial vigente. ¿Cómo se articula ese equilibrio entre aprovechar una mayor capacidad operativa de la Guardia Urbana y garantizar criterios homogéneos en la investigación criminal?
MONTSERRAT ESTRUCH: El nuevo convenio mantiene plenamente el marco competencial vigente y parte de una idea muy clara: una mayor participación operativa de la Guardia Urbana no supone una duplicidad de funciones, sino una mejor utilización de los recursos policiales de la ciudad. El acuerdo refuerza la coordinación institucional, operativa y tecnológica entre ambos cuerpos y amplía determinados ámbitos de colaboración, especialmente en la recepción de denuncias y en actuaciones vinculadas a la policía judicial, aspectos cuyo desarrollo se concretará mediante los protocolos correspondientes.
El objetivo es que cualquier ciudadano reciba una respuesta policial con los mismos estándares de calidad, con independencia del cuerpo que intervenga inicialmente. La coordinación operativa y el intercambio permanente de información deben permitir que las investigaciones se desarrollen de forma coherente, evitando solapamientos y aprovechando las capacidades de cada organización.
“Una mayor participación operativa de la Guardia Urbana no supone una duplicidad de funciones, sino una mejor utilización de los recursos policiales de la ciudad”
USECIM: Cuando una investigación iniciada por Guardia Urbana adquiere mayor complejidad, excede Barcelona, afecta a otros delitos o aparecen vínculos con delincuencia organizada o conexiones nacionales o internacionales, debe ser asumida por Mossos. ¿Qué mecanismos serán fundamentales para que ese relevo preserve toda la información y la continuidad investigadora?
MONTSERRAT ESTRUCH: La clave es partir de la base de que la Guardia Urbana interviene y asume la instrucción inicial de un catálogo claramente definido de tipologías delictivas concretas en el ámbito local. En este marco de actuación, donde aporta un valor añadido indiscutible gracias a su conocimiento de la ciudad y de la realidad de proximidad, puede ocurrir que una investigación evolucione, adquiera una mayor complejidad o requiera capacidades policiales adicionales.
Cuando esto sucede, y de acuerdo con el marco competencial que atribuye a los Mossos d’Esquadra la titularidad de la investigación criminal y el ejercicio de las funciones de policía judicial, la investigación debe ser transferida al cuerpo competente.
Para que este relevo sea realmente eficaz, es fundamental que exista una transmisión completa, ágil e inmediata de toda la información y del conocimiento generado desde el primer momento, siguiendo los procedimientos y protocolos establecidos en el convenio. El objetivo es que cada cuerpo actúe allí donde puede aportar un mayor valor añadido, garantizando una respuesta policial eficaz, coordinada y sin interrupciones para la ciudadanía.

USECIM: El convenio refuerza la actuación conjunta, pero establece también que la dirección técnica de los servicios de gestión conjunta corresponde al cuerpo que tenga atribuida la competencia sobre la actividad. ¿Cómo se articula en la práctica una coordinación cada vez más integrada sin generar dudas sobre quién dirige, decide y asume la responsabilidad operativa en cada actuación?
MONTSERRAT ESTRUCH: El convenio mantiene de forma inequívoca el marco competencial vigente: el liderazgo operativo y la dirección técnica corresponden siempre al cuerpo que tiene atribuida la competencia principal sobre la actividad de que se trate.
Para garantizar que esta integración se desarrolle con plena seguridad jurídica y sin generar dudas sobre las responsabilidades de cada organización, se establecen protocolos operativos rigurosos que delimitarán con precisión las tipologías de actuación, los procedimientos de intervención y los ámbitos competenciales de cada cuerpo. A ello se suman sistemas de información compartidos y estructuras permanentes de coordinación, como la Mesa de Coordinación Operativa, que permiten una gestión conjunta, ordenada y eficiente.
El objetivo es aprovechar al máximo las capacidades y fortalezas de ambos cuerpos, respetando escrupulosamente sus competencias, para ofrecer una respuesta policial más eficaz, coordinada y adaptada a las necesidades de seguridad de Barcelona.
USECIM: La Sala Conjunta de Mando se configura como servicio permanente para gestionar las incidencias y emergencias policiales de Barcelona, con acceso a circuitos de videovigilancia de ambas administraciones. ¿Qué papel debe desempeñar este espacio compartido para convertir la coordinación institucional en coordinación operativa en tiempo real?
MONTSERRAT ESTRUCH: La Sala Conjunta de Mando representa uno de los mejores ejemplos de cómo la coordinación institucional puede transformarse en coordinación operativa efectiva.
La integración de los sistemas de comunicación, el acceso compartido a los circuitos de videovigilancia y la presencia permanente de ambos cuerpos facilitan una visión operativa común de lo que ocurre en Barcelona. Los procedimientos de coordinación que se desarrollen a partir del convenio deberán permitir traducir esa capacidad en una respuesta todavía más ágil, coordinada y eficiente ante cualquier incidencia.

USECIM: Ambos cuerpos deberán poner en común periódicamente información sobre ilícitos penales y administrativos y comunicar inmediatamente determinados hechos de especial relevancia. ¿Puede este flujo de información mejorar no solo la reacción ante un incidente, sino también la capacidad de anticipación y planificación policial?
MONTSERRAT ESTRUCH: Compartir de forma sistemática la información sobre hechos delictivos, incidencias y fenómenos emergentes permite disponer de un diagnóstico más completo y preciso de la realidad de la ciudad, identificar tendencias y orientar mejor los recursos policiales. Esta capacidad se ve reforzada por el hecho de que Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana trabajan sobre sistemas de información policial interconectados, lo que facilita el intercambio de datos relacionados con denuncias, requerimientos judiciales y otros elementos relevantes para la actividad policial.
El desarrollo operativo previsto en el convenio debe contribuir a consolidar este flujo de información como una herramienta cada vez más útil para la prevención, el análisis y la planificación conjunta de la actividad policial.
“El objetivo es que cada cuerpo actúe allí donde puede aportar un mayor valor añadido, garantizando una respuesta policial eficaz, coordinada y sin interrupciones para la ciudadanía”
USECIM: El convenio establece que el cuerpo que se encuentre ante una situación flagrante con riesgo para personas o bienes deberá intervenir, aunque no sea titular de la competencia, hasta que se haga cargo el cuerpo competente. ¿Qué importancia tiene convertir expresamente esa obligación de primera respuesta en una regla del modelo de coordinación?
MONTSERRAT ESTRUCH: La incorporación de este principio al convenio garantiza que, ante una situación de urgencia o un delito flagrante, la prioridad absoluta sea la protección de las personas y de los bienes. De este modo, se asegura a la ciudadanía una respuesta policial inmediata y eficaz, con independencia del cuerpo policial que llegue primero al lugar de los hechos.
Para que esta actuación conjunta resulte plenamente eficaz y cuente con todas las garantías jurídicas, los protocolos operativos establecerán de forma detallada los mecanismos de coordinación, colaboración y relevo entre los distintos cuerpos. En la práctica, la llegada del cuerpo competente no implicará automáticamente la finalización de la intervención iniciada por los primeros agentes actuantes. Estos continuarán prestando el apoyo y auxilio operativo necesarios hasta que la autoridad o unidad responsable determine que su colaboración ha dejado de ser precisa.
USECIM: El acuerdo también exige evaluar de manera constante los recursos aportados por cada cuerpo y establecer mecanismos que garanticen su equilibrio. ¿Cómo se evita que una mayor integración termine generando duplicidades o desplazando cargas de trabajo de un cuerpo al otro?
MONTSERRAT ESTRUCH: El convenio incorpora mecanismos de seguimiento y evaluación precisamente para garantizar que la integración se traduzca en una mejor coordinación y no en duplicidades. El objetivo no es redistribuir cargas de trabajo entre cuerpos, sino aprovechar de forma más eficiente las capacidades de cada uno dentro de sus respectivas competencias.
La evaluación periódica y los instrumentos de coordinación previstos deberán permitir ajustar el modelo a las necesidades operativas de cada momento, preservando el equilibrio entre ambos cuerpos y la eficiencia del servicio prestado a la ciudadanía.

Intendente Mayor Pedro Velázquez, jefe de la Guardia Urbana de Barcelona.

Comisaria Montserrat Estruch, jefa de la Región Policial Metropolitana Barcelona de Mossos d’Esquadra.
USECIM: El Departamento ha señalado que este modelo aspira a convertirse en una referencia para otros municipios de Cataluña. ¿Qué tendría que demostrar la experiencia de Barcelona para que algunos de sus mecanismos pudieran ser trasladables a la coordinación de Mossos d’Esquadra con otras policías locales?
MONTSERRAT ESTRUCH: Si este modelo debe servir de referencia, lo hará en la medida en que demuestre que una mayor coordinación, el intercambio de información y la definición clara de responsabilidades permiten mejorar la eficacia policial sin generar duplicidades. Los principios son trasladables; su aplicación concreta deberá adaptarse a la realidad, capacidades y necesidades de cada municipio.













